VODEVIL QUINQUENAL

Los cabecillas y panegiristas de la diarquía cubana tienen la cara a prueba de cañonazos. Esto explica que no se les caiga a trozos cuando llaman “elecciones” al aburrido vodevil que se monta en la isla, cada cinco años, para renovar la manada que ocupa los escaños de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuya única misión consiste en aprobar, en unas cuantas horas cada 365 días, todo lo que le hayan echado en el pesebre durante el año los dueños de la granja. Sobre este tema versa el breve artículo que sigue.

¿POR QUÉ LAS ELECCIONES CUBANAS ATRAEN POCO INTERÉS?

Circles Robinson

(HAVANA TIMES) El próximo 3 de febrero, Cuba realizará elecciones parlamentarias que tienen lugar cada cinco años. Es un proceso que pasa casi desapercibido, y hay razones para ello. Las autoridades cubanas se preguntan a menudo, en voz alta, por qué sus elecciones parlamentarias apenas se mencionan en la prensa extranjera.

Quiero compartir algunas de las razones por las que el proceso de elección de legisladores provinciales y nacionales atrae tan poco interés en la Isla y prácticamente ninguno en el exterior.

La razón principal es que a los candidatos les tienen prohibido realizar campaña y no discuten ningún tema de interés para la población. Los candidatos sólo están autorizados a pegar en algunos edificios y murales una hoja resumiendo sus vidas y las responsabilidades que han tenido.

Se les pide a los electores votar por ellos, pues fueron seleccionados por los comités de nominación como los más calificados para apoyar las políticas y programas del gobierno.

Los votantes no tienen idea si el candidato tiene alguna prioridad o nueva estrategia para enfrentar los problemas y preocupaciones de la ciudadanía, y si aprueban todas las políticas del gobierno o si tienen alguna crítica.

Aquí está la clave: son 612 los escaños de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y son 612 los candidatos preseleccionados. Para las diferentes asambleas provinciales del Poder Popular hay un total de 1.269 candidatos para 1.269 plazas. Después, los miembros de la Asamblea Nacional elegirán un Consejo de Estado, entre ellos el presidente del país y varios vicepresidentes.

El sufragio en sí es muy sencillo. Inscribir es automático para todos los ciudadanos de 16 años o más, y más del 90 por ciento de la población vota de forma rutinaria. Acudir a las urnas es voluntario, pero muchos creen que los que no participan podrían enfrentar represalias futuras.

Los partidarios del proceso electoral cubano a menudo mencionan los abominables millones de millones de dólares de las campañas de Estados Unidos, como justificación para ir al otro extremo y no permitir que se realice cualquier tipo de campaña o recaudación de fondos.

En Cuba no existe el concepto de un político pagado, e incluso los legisladores nacionales no reciben compensación económica por su trabajo cívico, que por lo general implica dos breves sesiones de tres o cuatro días al año. Debido a que prácticamente todas las decisiones se realizan como decretos ejecutivos del Consejo de Ministros, el

Parlamento queda relegado a poner su sello en las decisiones ya tomadas, y en ocasiones ya implementadas. Prácticamente todos los votos son unánimes y cualquier debate serio entre los miembros se lleva a cabo a puerta cerrada. Incluso es raro encontrar alguna abstención. Es decir, 612 diputados de manera rutinaria concuerdan con cada decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros.

Visto como una fortaleza por la mayoría de la dirección del Partido, este tipo de unidad no vale con un segmento creciente de la población cubana, especialmente la juventud, quienes a consecuencia son apáticos al proceso, incluso cuando votan para no llamar la atención.

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