CLARÍN, LA VIUDA Y LA BRONCA

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha notificado al Grupo Clarín que actuará de inmediato para que obedezca la Ley de Medios Audiovisuales. Según el diario español ABC, “la medida podría ser el principio del fin del camino del Ejecutivo para desmantelar el mayor grupo de comunicación de Argentina al subastar una porción de sus 2012-12-18_1licencias y confiscar parte de su patrimonio”. (Sobre el tema hay bastante información en éste y otros periódicos.) Al igual que los clásicos dictadores cuartelarios, los mesiánicos demagogos “bolivarianos”, electos en las urnas, detestan la prensa libre, pero van contra ella cambiando la fuerza bruta por ardides leguleyos. Una de las primeras fechorías que Hugo Chávez cometió con el fin de que no le malograran su sueño de ser inquilino vitalicio del palacio de Miraflores fue clausurar “legalmente” plantas de radio y televisión y promover una “ley de educación” que era un campo minado para la prensa venezolana. La guerra de Chávez contra la libertad de opinión –tímida comparada con la de su mentor Fidel Castro– ha sido imitada por el ecuatoriano Rafael Correa (su escandaloso asedio al diario El Universo, de Guayaquil, es una prueba de ello), por el nicaragüense Daniel Ortega y por el boliviano Evo Morales (impulsor de una trampa jurídica semejante a la de su aliado venezolano). En esta cruzada liberticida contra el periodismo crítico no podía faltar el aporte de la franquicia “bolivariana” argentina Kirchner & Fernández, la cual, para “orientar” la opinión política de los medios de comunicación nacionales, utiliza la publicidad del Estado como prebenda y, siguiendo el ejemplo de Chávez y Morales, ha confeccionado un artilugio legal ad hoc titulado Ley de Medios Audiovisuales. Desde hace unos tres años, el kirchnerismo viene intentando callar al Grupo Clarín, que tan recia oposición le hace. Clarín resiste. La viuda insiste. La bronca persiste.

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