SALVEMOS EL ANTÁRTICO

En pocos días, algunos gobiernos podrían empezar a proteger amplias zonas del océano Antártico creando el mayor santuario marino del mundo –salvando el hábitat de ballenas, pingüinos y miles de otras especies polares de las flotas pesqueras industriales–. Pero ellos no actuarán a menos que alcemos nuestras voces ahora.

La mayoría de los países apoyan la creación de este santuario. Pero Rusia, Corea del Sur y algunos otros, están amenazando con oponerse a esta iniciativa con el propósito de saquear estas aguas –ahora que otros mares ya han sido diezmados–. Esta semana, un pequeño grupo de negociadores se reunirá a puerta cerrada para tomar una decisión. Una gran marea de presión ciudadana podría abrir las negociaciones al público, aislar a quienes intentan bloquear el santuario, y asegurar un acuerdo que proteja los más de seis millones de kilómetros cuadrados del valioso Océano Antártico.

Las ballenas y los pingüinos no pueden defenderse solos y dependen de nuestra ayuda. Cambiemos la opinión de los negociadores con una ola masiva de presión pública. Avaaz rodeará esa reunión desplegando mensajes y anuncios impactantes, y juntos haremos llegar nuestra petición a los delegados a través de un grito ensordecedor en las redes sociales.

Más de 10.000 especies tienen como hogar las remotas aguas del Antártico, incluyendo la ballena azul, la foca leopardo o el pingüino emperador y muchas no habitan en ningún otro lugar del planeta. El cambio climático ya ha dejado una cicatriz profunda en su frágil hábitat, pero se verán aún más amenazadas por las redes kilométricas de los pesqueros industriales al acecho en esas preciosas aguas. Solo la creación de un santuario marino aumentará sus posibilidades de supervivencia.

La entidad que regula los mares Antárticos ya se ha comprometido a crear estas reservas marinas protegidas. Pero los dos planes que se están negociando –uno para proteger parte del frágil Mar de Ross y otro para la Antártida del Este– están bajo riesgo de ser diluidos o retrasados. Es un escándalo que estas negociaciones no hayan aparecido en los medios, hecho que le permite creer a países como Rusia y Corea del Sur que su oposición pasará inadvertida. Pero si convertimos las negociaciones en foco de la atención pública, podremos obligarles a retroceder y de paso, motivar a EE.UU. y la UE para que propongan medidas de protección aún más contundentes.

El futuro del Océano Austral está en nuestras manos. Desatemos una tormenta internacional de presión ciudadana y asegurémonos de que los gobiernos no antepongan sus beneficios económicos a la vida de nuestro planeta. Por favor, firma y comparte esta petición con todos tus conocidos:

http://www.avaaz.org/es/save_the_southern_ocean_5/?bqvWAbb&v=18901

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