ELECCIONES EN VENEZUELA

Capriles

Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales del pasado domingo, lo que supone, si la grave enfermedad que padece se lo permite, que continuará arruinando a Venezuela seis años más. La renovada permanencia de Chávez en el palacio de Miraflores es una mala noticia para los cubanos que ansían ver la caída de la dictadura de los Castro, a la que el ex coronel golpista seguirá apuntalando con el petróleo de los venezolanos. El Gorila Rojo –gorila aunque lo cubran de votos– ha sido reelecto y esto nos ha impedido saber cuál habría sido su reacción si su deseo de perpetuarse en el poder hubiese naufragado en las urnas. No olvidemos que amenazó con la guerra civil y organizó bandas de matones para, como dijo uno de sus pandilleros más entusiastas, llenar de plomo a la oposición. (Se cargaron a tres opositores días antes de los comicios.) Lo único estimulante en esta batalla electoral es el nacimiento, en la Venezuela anárquica y peligrosa de la demagogia “bolivariana”, de un líder joven, audaz, inteligente, carismático y con un programa sensato, alguien que ha sabido unir las fuerzas antitotalitarias de la nación e ilusionar al 44% de los votantes. Con Henrique Capriles ha cuajado, al fin, la oposición venezolana, y este auspicioso acontecimiento marca un antes y un después en el escenario político del país. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones: téngase presente que el insaciable discípulo de Fidel Castro acaba de celebrar, sin complejo alguno, el vigésimo aniversario del sangriento y fallido cuartelazo que dirigió contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

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