ACUSAN A AUTORIDADES CUBANAS DE CENSURAR OBRA TEATRAL

El cineasta y director teatral Juan Carlos Cremata acusó a las autoridades culturales cubanas de censurarlo e impedir que continúe en cartelera su obra La Hijastra, una puesta en escena con fuertes referencias críticas a la realidad de la isla. “La censura evoluciona también y adopta nuevas vías, tácticas o maneras de no dejar hacer”, escribió el artista. “Así que si quiere disfrutar o llevarse su propia opinión acerca del espectáculo La Hijasta no deje de venir a las últimas funciones que, parece, se nos van a permitir hacer, quizás a la luz de una vela o abanicándonos con una penca”. Las funciones de La Hijastra han venido realizándose en la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht de La Habana.

En un correo electrónico distribuido el viernes, Cremata se quejó de los obstáculos que ha enfrentado desde el estreno, ocurrido el pasado 8 de septiembre. “Ahora la dirección del Centro Cultural Bertolt Brecht, aludiendo a un reajuste en la programación, asume la suspensión del espectáculo y anuncia las últimas funciones de La Hijastra”, señaló el director. “Pero nadie podrá decir que la obra se canceló, aunque no haya podido verla todo el público que quiere y se quede gente afuera sin poder entrar”. Las funciones de La Hijastra han transcurrido abarrotadas de público desde la fecha de estreno. La prensa oficial no ha hecho mención a la obra y sólo el sitio digital Cubaescena le ha dedicado una reseña crítica.

La pieza del joven dramaturgo Rogelio Orizondo presenta un cuadro desolador de las relaciones humanas, las costumbres y el comportamiento ciudadano en la Cuba actual.

La puesta en escena de Cremata subraya estos elementos con la recreación de un vertedero de basura de donde emergen los personajes bajo la presencia de una imagen del presidente venezolano Hugo Chávez con un cartel que reza: “Bienvenido a tu tierra hermano”. El título de la obra proviene de la protagonista, Suly, una adolescente amputada de los brazos, quien quedó al amparo de un padrastro alcohólico y despiadado luego de que la madre se suicidara lanzándose desde un edificio.

El elenco está integrado por los actores Aidana Febles (Suly), Hugo Alberto Vargas (Ricardo), Maridelmis Marín (Dalia) y  Marcial Hernández (Mateo). Los personajes juegan con banderitas cubanas de papel como las que se emplean en celebraciones patrióticas. Se proyectan imágenes pornográficas con un acto de felación, un personaje se masturba en la escena y los gestos obscenos gobiernan las acciones a la vista de un busto del prócer José Martí.

Tras el éxito del estreno, una comisión de especialistas del Centro de Teatro de la Habana y del Consejo Nacional de las Artes Escénicas visitó a Cremata y el colectivo de la obra el pasado 13 de septiembre. Según Cremata, el objetivo de la comisión visitante fue  cuestionarle algunos elementos de la representación a partir de un supuesto “aluvión de quejas” que se habían recibido en el Ministerio de Cultura.

“Somos de la humilde opinión de que Silencio solo conduce a desconocimiento o a tratar de ocultar una realidad que está ahí latente y frente a todos nosotros y eso es lo más cercano al medioevo y/o al oscurantismo por no hablar de otras vertientes aún más fuertes en algunas maneras del No Pensar”, señaló el artista.

El veterano cineasta Enrique Pineda Barnet saludó la puesta en escena en un mensaje a Cremata que fue remitido a CaféFuerte. “Con nuestro trato familiar y natural, uno se pierde de expresar sentimientos más profundos. Tu puesta es en efecto: provocadora, vulgar, grosera, fuerte, cruel hasta el fondo. Pero no es por eso que me ha conmovido hondamente, me ha conmovido por dolor de Patria”, manifestó Pineda Barnet.

Cremata, de 50 años, es uno de los más reconocidos realizadores cinematográficos cubanos de la actualidad. Sus particular relación con el teatro ha fructificado en adaptaciones fílmicas de piezas como El Premio Flaco (Héctor Quintero) y Chamaco (Abel Gonzálerz Melo), esta última estrenada en el Festival Internacional de Cine de Miami en el 2010.

Mensaje electrónico enviado por Cremata:

Queridos amigos:

La CENSURA evoluciona también y adopta nuevas vías, tácticas o maneras de NO dejar hacer.

Como nadie se atreve a hacer frente y poner el rostro a una lectura enferma de una realidad desgraciadamente también enferma…

y A PESAR de estar dando funciones a TEATRO ABARROTADO al doble de su capacidad -lo cual curiosamente redunda en un “estímulo” monetario a los técnicos del teatro y no a los actores, cosa que a su vez parece no preocupar NUNCA MÁS a ningún “especialista” o “cuadro dirigente” de las Artes Escénicas-…

Más allá de resistirse ya no al pago en la realización sino además y sobre todo a la transmisión de los SPOTS publicitarios en la televisión…

La total exclusión de referencias o críticas en la prensa escrita para no dejar constancia y tal y como si la obra jamás se hubiese puesto en escena, o sea, el fenómeno cultural NO existió…

y a contrapelo con la “política” que parecía ya establecida y ganada de que hay espectáculo sobre la escena mientras haya público que quiera verlo…

Ahora la dirección del Centro Cultural Bertolt Brecht aludiendo a un reajuste en la programación, asume la suspensión del espectáculo y anuncia las últimas funciones de La Hijastra cuando además ya se realizaron funciones, por ejemplo:

·         sin la presencia de un jefe de escena, habiéndonos avisado sólo 10 minutos antes del inicio del espectáculo de su ausencia y con la llegada tarde de algunos técnicos,

·         con aire acondicionado a veces “deficiente” (curiosamente sólo en algunas funciones pero NUNCA en una reunión o en las noches en que coincide con la presencia de alguien del Consejo de las Artes Escénicas o el Centro de Teatro en el público) provocando por supuesto la indignación de espectadores que pagaron su entrada,

·         con un sonido más que molesto a veces (curiosamente también en las funciones en que no hay presencia de ningún representante de la autoridad de la escena en nuestro país) e incluso la “desaparición” del técnico de sonido que durante las horas de la función había ido a visitar a su mamá que vive cerca (¿el estado paga las visitas a las madres durante las horas de trabajo?),

·         la afectación en nuestro reducido espacio destinado durante la semana para el ensayo de una obra que está en cartelera y en cambio subir sobre nuestra escenografía otros colectivos que se paran sobre nuestro esfuerzo teniendo el centro otra sala vacía al mismo momento.

Ahora sólo  nos falta la modalidad, ya acostumbrada también en otras ocasiones, de la cancelación del fluído eléctrico y que ya estamos esperando de un momento a otro.

Es decir: nada está censurado pero nada se puede hacer por “problemas ajenos a nuestra voluntad” o como rezaba un cartel en nuestra película NADA: “el bebedero funciona pero no hay agua”.

O como lo que pasó también, en uno de los festivales de cine de la Habana donde se programó la proyección de la película alemana La vida de los otros.

El filme se proyectó en una sala pequeñísima donde además no se dejó entrar a ningún espectador.

Nadie puede decir que la película no se proyectó… aunque no hayan dejado que nadie la vea y la gente se haya quedado afuera protestando ante las puertas cerradas.

Ahora resulta por ejemplo que tampoco nunca han existido las famosas “listas negras” de autores y o cantantes o interpretes “prohibidos”, que nadie las ha firmado y que nosotros mismos nos hemos autocensurado y autocastigado al no oir o dejar escuchar públicamente alguna que otra canción que TODO el mundo conoce y que  incluso en las más altas esferas se escuchan a escondidas y que quieran o no negarlo SON REPRESENTANTES a nivel mundial de la CULTURA CUBANA.

Alguien decía hace poco que la “doble moral” no existe, claro, lo que hay es precisamente ausencia de moral alguna.

Así que si quiere disfrutar o llevarse su propia opinión acerca del espectáculo La Hijastra no deje de venir a las últimas funciones que, parece, se nos van a permitir hacer, quizás a la luz de una vela o abanicándonos con una penca.

Pero nadie podrá decir que la obra se canceló, aunque no haya podido verla todo el público que quiere y se quede gente afuera sin poder entrar.

Quién sabe si a lo mejor también después de esto, nos dejen hacer alguna otra cosa o nos coloquen un “especialista” que controle o vigile lo que hagamos.

Apúrese a ver LA HIJASTRA o dígale a quien quiera verla que llegue temprano porque las entradas “vuelan” y la capacidad es limitada.

NO SE LA PIERDAN.

Juan Carlos Cremata

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