EL ESCENARIO DE LAS PRESIDENCIALES EN VENEZUELA

Marisa Raditsch

(ANÁLISIS LATINO, 17/8/2012) En octubre próximo, el pueblo venezolano acudirá a las urnas para votar por su próximo presidente: una contienda entre el actual presidente Hugo Chávez, que aspira a su cuarto mandato, y su opositor principal, Henrique Capriles Radonski, ex gobernador de Miranda, el segundo estado más poblado de la República Bolivariana de Venezuela. Los resultados de esta elección despiertan altas especulaciones debido a los problemas de salud de Chávez y los potenciales problemas que estos podrían causar.

En las elecciones de 1998, 2000 y 2006, Chávez ganó las presidenciales con 62.85%, 59.5% y 56.20% de los votos, respectivamente. Sus principales opositores en cada una de estas elecciones obtuvieron 39.97%, 37.5% y 36,91% de los votos. En una encuesta realizada por el Grupo de Investigación Social Siglo XXI (GIS XXI) publicada este mes, el 56% de la población votaría por Hugo Chávez mientras que el 30% lo haría por Henrique Capriles. Hasta ahora, todas las encuestas han mostrado a Chávez como el favorito para ganar nuevamente las elecciones.

En América Latina es muy común que los presidentes titulares vuelvan a ser reelegidos: en las últimas tres décadas, Daniel Ortega en Nicaragua e Hipólito Mejía en la República Dominicana han sido los únicos dos presidentes de la región que al postularse no fueron reelectos. Según lo señalado en la revista Foreign Affairs , Chávez cuenta con mucho apoyo popular, pero al mismo tiempo tiene que lidiar con una economía disfuncional, un gobierno que no logra hacer frente a un alto índice de delincuencia que sigue en crecimiento y su propia lucha contra el cáncer. Estos representan los tres grandes retos con los cuales se enfrenta, además de Capriles.

Mientras tanto, Chávez acusa a Capriles de ser “fascista, corrupto y burgués” y “ el candidato de los grandes banqueros prófugos”, y el candidato opositor realiza promesas de campaña que incluyen: mantener el control estatal de Petróleos de Venezuela, pero evitando nuevas nacionalizaciones en esa industria, incrementar la inversión extranjera, promover la educación para reducir la delincuencia, seguir con las reformas sociales existentes, entablar relaciones con los países democráticos, revisar la política de descuentos para el petróleo vendido a Cuba y adoptar un modelo económico como el brasileño.

Por otra parte, existe un grupo social que sumado implica un actor clave en estas elecciones: los llamados ninis , “ni chavista ni opositor”, que según BBC Mundo forman al menos un tercio de la población venezolana. Los ninis representan una demografía que en su mayoría es “mujer, joven, de clase popular, con sensibilidad progresista pero más preocupada por los problemas cotidianos que por la gran política, que rechaza la polarización y sufre la inseguridad, que en el pasado votó por Hugo Chávez o se abstuvo y que ahora no sabe qué hará”. Tanto Chávez como Capriles están conscientes de la importancia que este grupo tiene para poder ganar y públicamente han proclamado su intención por obtener estos votos.

The Economist planteó algunas preguntas este junio pasado acerca de las elecciones provenientes: ¿El presidente vivirá hasta octubre? ¿Elegirá el electorado a un hombre que pueda que muera antes de la investidura presidencial en enero? Y en tal caso, ¿quién lo remplazaría? Una crisis en su salud podría llevar a una crisis de liderazgo: dos sucesores potenciales son Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores que cuenta con el apoyo de Cuba, y Diosdado Cabello, compañero militar de Chávez y actualmente Presidente de la Asamblea Nacional.

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