EL MEJOR ALCALDE, GORDILLO

El alcalde de Marinaleda (Sevilla), Manuel Sánchez Gordillo, militante de Izquierda Unida, es una aleación de jacobino, bolchevique y Curro Jiménez. Los Bardem le caen a la derecha. Desde el Frente Popular no se veía en España algo así. Por la fe mesiánica que profesa lo fascinan el vandalismo justiciero, el saqueo humanitario y el pillaje reivindicativo, acciones, como decía mi abuela, de hondo calado revolucionario dirigidas a acabar con los ricos pero no con los pobres. En Cuba hay más familias necesitadas que en Andalucía –allá, en la inopia vive casi todo el mundo–, por lo cual sería loable que el audaz regidor de Marinaleda intentara practicar en aquella ínsula arruinada esas ya célebres expropiaciones de alimentos que realiza, a favor de los menesterosos, en los almacenes andaluces. En Cuba no tendría tanto trabajo porque hay menos cosas que echar en los carritos. Pero –lo advierto– cabe la posibilidad de que, a la primera expropiación, los Castro, sus adorados iconos tropicales, ordenen hacerle sitio en una cárcel. Eso sí, con derecho a solicitar al Estado socialista cromos del Che para decorar el calabozo.

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