OPINIÓN AJENA

[…] El meollo del denominado juicio del siglo establece que tras su llegada al poder en 2003, el PT del presidente Lula utilizó dinero público (maletines de por medio) para comprar el voto a favor del Gobierno de parlamentarios de otros partidos. El catálogo de cargos incluye corrupción, malversación, blanqueo de dinero, evasión de divisas o asociación ilícita. La acusación señala como responsable máximo del tinglado a José Dirceu, que fuera mano derecha de Lula. El ex presidente brasileño, que no ha sido implicado en la trama, pidió perdón en su día, pero ha mantenido después una más que ambigua posición sobre los hechos.

Del resultado del juicio no va a depender el futuro del gigante latinoamericano, como sugieren los maximalistas. Brasil es indulgente con la corrupción; sus ciudadanos aseguran en las encuestas no tolerarla entre sus dirigentes, a los que luego votan sin mayor problema. El mismo Lula fue reelegido el año siguiente de que estallara el escándalo que ha conmocionado a su partido. […]

Editorial: “Juicio histórico en Brasil”. EL PAÍS, España, 6/8/2012.

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