DÉJÀ VU

Para los cubanos, a estas alturas de nuestra tragedia nacional, nada de lo que hace o dice el régimen castrista es nuevo ni sorprendente. Una de las características de ese circo sin pan que padecemos hace más de medio siglo es lo reiterativo que es. Que ahora la dictadura divulgue un vídeo en el cual el español Ángel Carromero recita la versión oficial de la muerte de Payá no tiene nada de novedoso, como tampoco lo tiene que lleve ante la prensa, custodiado por agentes de la Seguridad, al sueco Modig para que “revele” que fue a Cuba a llevarle dinero del Partido Democristiano Sueco al “mercenario” Payá (porque la dictadura está empeñada en hacerle creer al mundo que los cubanos somos incapaces de odiarla y combatirla gratis). Pero no hay vídeo ni rueda de prensa que valgan: mientras los únicos testigos de los hechos estén en manos de la dictadura -que en este caso es juez y parte-, y se carezca de una investigación confiable, hay que mantener en cuarentena la versión del accidente.

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