HAROLD CEPERO: SU MUERTE NOS ENLUTA

Harold Cepero murió en el mismo desastre de carretera que le costó la vida a Oswaldo Payá, desastre sobre el cual hay dos versiones antagónicas: la del accidente, defendida por el Gobierno, y la del asesinato, sostenida por la familia de Payá. Nacido en la provincia de Ciego de Ávila en 1980, Harold Cepero Escalante fue expulsado en 2002 de la Universidad de Camagüey, donde cursaba el cuarto año de Medicina, por ser uno de los once mil cubanos que suscribieron el Proyecto Varela, presentado por el Movimiento Cristiano de Liberación –cuyo líder era Oswaldo Payá– al parlamento castrista con el noble pero utópico fin de que los diputados –todos paniaguados de la tiranía– debatieran la posibilidad de convocar un referéndum sobre la democratización de Cuba. En respuesta a sus inquisidores, el joven Cepero hizo público este ejemplar alegato:

CARTA PÚBLICA DE HAROLD CEPERO ESCALANTE

Con todo el respeto y la sinceridad que ustedes merecen, creo que los argumentos sobran para nuestra defensa. Al parecer el motivo de este acto, o no sé cómo lo llaman, es nuestra mala actitud respecto a la política que hoy rige en nuestra patria. El otro, nuestra aprobación del Proyecto Varela.

Empezaré diciendo que dicho proyecto es un proyecto de ley firmado por más de once mil cubanos (electores) y recoge las necesidades fundamentales de nuestro pueblo. No sé por qué pretenden (ustedes que ahora tienen una situación privilegiada con respecto a nosotros y a los que piensan como nosotros) reprimir algo que no es motivo, ni tiene como origen el odio de las personas, sino la apertura, el respeto mutuo, el diálogo.

Ustedes desde su condición: estudiantes, profesores, PCC, UJC, etcétera, están violando la ley de la República. Están intentando pisotear nuestra dignidad, que merece, igual que la de ustedes, un reconocimiento y un estatus legal para desarrollarse a plenitud. Por eso me parece totalmente injusto lo que pretenden hacer. Esto es un atentado contra las leyes internacionales, la Constitución y más, contra nuestras personas.

El Proyecto Varela es totalmente legal y reconocido públicamente por Fidel Castro. Además, si lo apoyamos es porque lo creemos justo y me gustaría que ustedes lo consideraran. Las cosas que pedimos no excluyen a nadie, simplemente queremos un espacio (el que nos pertenece) en la vida social de Cuba. 

Expulsarnos no es la solución ni para ustedes ni para nosotros, sería mejor preguntarse por qué hay jóvenes que llenan esta inquietud y se preocupan por el bienestar de la patria. Sería bueno que ustedes explicaran a los estudiantes y al pueblo qué es el Proyecto Varela, qué pide, y así dieran a todos el derecho de opinar y escoger.

Hoy nos echan de esta universidad por eso. Mañana puede ser a uno de ustedes por el solo hecho de ser diferente, por permitirse pensar.

Ustedes están queriendo perpetuar algo que no se sabe siquiera si es justo, y de este modo están negando el progreso de una sociedad que tiene ganas de algo nuevo, de algo que realmente garantice un lugar digno a cada cubano. Están presionando a personas o impidiendo que éstas expresen su verdadero sentir, están cultivando el miedo en la nación. 

Con el pretexto de defender la libertad están atacándola. Martí lo diría así: “El puñal que se clava en nombre de la libertad se clava en el pecho de la libertad”. Deben pensar si en el fondo de su actitud hay un verdadero respeto a la libertad, porque decir libertad, ser libre, es no arrebatar a otros la libertad. Por eso les pido que antes de expulsarnos se pregunten hasta cuándo pueden mantener en luto y silencio la realidad de Cuba, y les recuerdo que el daño que nos puedan hacer es daño que se hacen ustedes. Y más: es una amenaza directa a cada cubano.

Los que roban a otros sus derechos se roban a sí mismos. Los que quitan y aplastan la libertad son los verdaderos esclavos.

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