ESPAÑA / UNA LECCIÓN DE LA HISTORIA

El 13 de julio de 1936 es una fecha terrible en los anales de España. Los dos balazos que en la madrugada de aquel día recibió en la nuca José Calvo Sotelo, disparados por un polizonte de la República, se multiplicarían durante tres años sobre todo el territorio español, y abrirían el camino hacia una dictadura de cuarteles y sacristías que duró cuatro interminables décadas. El cadáver ensangrentado de ese político conservador, abandonado por los asesinos en el umbral de un cementerio madrileño hace setenta y seis años, arrastró consigo a la tumba millones de cadáveres de culpables y de inocentes. Si en el reino de la naturaleza es improbable que el aleteo de una mariposa provoque un vendaval, está visto que en el de los hombres bastan dos tiros para que estalle una tormenta devastadora. He aquí una de las lecciones que nos ha dejado la Guerra Civil y que no se debe olvidar.

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