O PARQUE DOS POETAS

PLEGARIA

Señor, la noche vino y el alma es vil.
Tanta fue la tormenta y la voluntad!
Nos queda hoy, en el silencio hostil,
el mar universal y la añoranza.

Pero la llama, que la vida en nosotros encendió,
Si aún hay vida, aún no está apagada,
El frío muerto en cenizas la ocultó:
La mano del viento puede erguirla todavía.

Venga el soplo, la brisa –o desgracia o ansia–,
Con que la llama del esfuerzo se renueva,
Y otra vez conquistemos la Distancia
Del mar u otra, pero que sea nuestra!

FERNANDO PESSOA

Entre los sitios más hermosos que vi en mi última visita a Portugal está el Parque de los Poetas, inmenso jardín con fuentes, árboles, senderos empedrados e instalaciones culturales dedicado a homenajear permanentemente la poesía portuguesa y a sus más relevantes creadores. Su descubrimiento se lo debo a mi inolvidable amigo Miguel Rivero, periodista cubano exiliado, y a su esposa –hoy su viuda–, la periodista y traductora portuguesa Ana Glória Lucas. Situado en la localidad de Oeiras, próxima a Lisboa, este espacio de paz y belleza fue ideado por el poeta David Mourão-Ferreira (1927-1996) y el escultor Francisco Simões y se construyó según el proyecto de los arquitectos paisajistas Francisco Caldeira Cabral y Elsa Severino. Fue inaugurado en 1993 y ocupa 10 hectáreas, diseminadas por las cuales se yerguen las estatuas de veinte grandes de la poesía lusa, algunos de renombre internacional: Alexandre O’Neill, António Ramos Rosa, Camilo Pessanha, Carlos de Oliveira, David Mourão-Ferreira, Eugénio de Andrade, Fernando Pessoa, Florbela Espanca, António Gedeão, Jorge de Sena, José Gomes Ferreira, José Régio, Manuel Alegre, Mário de Sá Carneiro, Miguel Torga, Natália Correia, Ruy Belo, Sofia de Mello Breyner, Teixeira de Pascoais y Vitorino Nemésio. Visítenlo si tienen la suerte de ir a Lisboa. Sé que, si lo hacen, me agradecerán la recomendación.

VOLUPTUOSIDAD

Con divino impudor de juventud,
Bajo el triunfo de un éxtasis pagano,
En un temblor vibrante de ansiedad
Te doy mi cuerpo, a muerte destinado.

La sombra entre lo falso y la verdad…
La nube que arrastró el viento del norte…
¡Mi cuerpo! Traigo en él un vino fuerte:
Mis voluptuosos besos de maldad.

En el regazo traigo rojas dalias…
Son mis dedos el sol cuando te abrazo,
Clavados en tu pecho como lanzas.

De mi cuerpo los leves arabescos
Te van rodeando en círculos dantescos,
Felinamente, en voluptuosas danzas…

FLORBELA ESPANCA

(Poemas traducidos por MDM)

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