AYUDEMOS A PONER FIN AL BAÑO DE SANGRE EN SIRIA

En las últimas semanas, tanques del ejército sirio han rodeado la ciudad de Deraá, al sur del país, donde varias zonas residenciales han sido objeto de bombardeos. Desde que a mediados de marzo la sociedad siria comenzó a salir a la calle pidiendo reformas políticas, ya han muerto más de 540 personas y otros cientos han sido arbitrariamente detenidas y encarceladas en régimen de incomunicación, lo que, dado el extendido historial de tortura y otros malos tratos en Siria, les sitúa en grave riesgo.

Amnistía Internacional ha pedido en varias ocasiones al gobierno sirio que controle a las fuerzas de seguridad para que cesen los homicidios ilegítimos y otros usos excesivos de la fuerza, además de pedir una investigación independiente y que los responsables de violaciones de derechos humanos sean llevados ante la justicia.

Hasta ahora las autoridades sirias no han tomado ninguna de estas medias y han intensificado la represión. Por todo ello, el Consejo de Seguridad de la ONU debe remitir el caso de Siria al Fiscal del Tribunal Penal Internacional, además de imponer al país un embargo de armas y congelar los activos en el exterior, tanto del presidente como los de sus colaboradores más cercanos.

Las protestas pacíficas inspiradas por los acontecimientos en Túnez y Egipto comenzaron en febrero, pero se intensificaron después del 18 de marzo, cuando las fuerzas de seguridad utilizaron munición real contra los manifestantes, matando a varios de ellos. Los manifestantes pedían la liberación de los jóvenes locales que habían sido arrestados simplemente por escribir en una pared de la ciudad “el pueblo quiere la caída del régimen”.

Se necesita tu ayuda para que el presidente sirio, Bashar al-Assad, detenga la matanza de manifestantes y otras violaciones de los derechos humanos de forma inmediata. Rellena tus datos para que Amnistía Internacional envíe un mensaje en tu nombre (leer) al Presidente Bashar al-Assad a través de la embajada de Siria (el mensaje enviado contendrá tu nombre, apellidos y correo electrónico).

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OPINIÓN AJENA

Un documento contrarrevolucionario recorre la isla de Cuba. Es la versión, aprobada en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, de las propuestas de reformas económicas y del final de una larga serie de prohibiciones, que durante décadas han imperado en el país.

El documento ha dado lugar a crecientes expectativas, desde el poder vender viviendas y automóviles hasta la posibilidad de viajar al extranjero como turista, pero seguramente también ha hecho pensar a muchos sobre el absurdo de un gran número de medidas que por años han restringido la vida de los cubanos. ¿Por qué abolirlas ahora y no hace treinta o cuarenta años? ¿Por qué surgieron en primer lugar? Todos estos años destinados a complacer el ego de Fidel Castro o su afán de figurar en la historia mundial. ¿Valió la pena tanto sacrificio que al final ha resultado absurdo?

La respuesta a estas preguntas no se encuentra solo en el mecanismo de un régimen que ha sabido desarrollar un mecanismo de represión casi perfecto, que ha mantenido doblegada a una población durante más de 50 años. Tiene su fundamentación también en una ideología inculcada desde las escuelas primarias, donde el sacrificio a la patria es un valor fundamental. Sacrificio que en lo fundamental ha sido simplemente una patraña utilizada por demagogos y oportunistas, pero que en el ideario nacional ha sido repetida hasta el cansancio y ha servido de soporte retórico a grandes abusos y falsas explicaciones históricas. […]

Alejandro Armengol: “Un documento contrarrevolucionario”. Cuaderno de Cuba (blog en elNuevoHerald.com), 15/5/2011.

EL ABANDONO DE LA INUTILIDAD

Teódulo López Meléndez, Caracas.

La situación venezolana no admite lecturas lineales o simplistas. Vivimos una hipercomplejidad que hay que analizar recurriendo a “pensamiento complejo” y/o a “pensamiento lateral”. Esto de Venezuela es lo que podríamos denominar un “conjunto borroso”, uno donde habría que hacer un abordaje analítico con conceptos como caos y fractales. La razón lógica siempre conduce a los mismos resultados y en nuestro caso esa parece ser la consabida frase de “no hay salida”. Es necesario plantearle al país que existe una “virtualidad real” en la cual cambia el concepto de poder y las experiencias engendran nuevas realidades.

Hemos perdido la capacidad de multiplicar los enfoques y actuamos desde una mirada tradicional que preside a los dirigentes como el cuento de la zanahoria delante. La zanahoria la porta el régimen y el burro sigue mansamente detrás. Hay que recurrir a una dinámica no lineal, a la invocación de análisis capaz de partir de una dinámica caótica, hay que fomentar un sistema organizativo autógeno. No estamos ante una sucesión lineal de causas y efectos. Desde este punto de vista podríamos reproducir el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío para asegurarle a los venezolanos que esto no es un desorden sino la génesis de un nuevo orden.

No hay legitimación omnicomprensiva en esta Venezuela de hoy. Estamos movidos por un pensamiento débil. Se requiere de un pensamiento que hable de la verdad. Hay que recurrir a un paradigma de la complejidad contrario a la inmovilidad y sepultar los conceptos estáticos. Requerimos una sociedad instituyente.

El ser venezolano se muestra escindido, falsamente ilusionado y entregado. Sucede porque el país se mueve en el seno de paradigmas agotados, en un mundo viejo. Las viejas maneras conducen a ninguna parte.

Es lo que le propongo al país, que se haga una sociedad instituyente. Lo que ahora corresponde es proponer una nueva lectura de la realidad, esto es, la creación de una nueva realidad derivada de la permanente actividad de una república de ciudadanos que cambian las formas a la medida de su evolución hacia una eternamente perfectible sociedad democrática. El vencimiento de los paradigmas existentes, o la derrota de la inercia, debe buscarse por la vía de los planteamientos innovadores e inusuales.

La inutilidad de los viejos paradigmas queda de manifiesto cuando el hombre comienza a sospechar que ya no le sirven exitosamente a la solución del conflicto o de los problemas. Está claro que la revocatoria de los anteriores requiere de un esfuerzo sostenido pues se deben revalorar los datos y los supuestos.

La sociedad venezolana es víctima de los males originados en la democracia representativa, una que no evolucionó hacia formas superiores. La sociedad venezolana se acostumbró a delegar y se olvidó del control social que toda sociedad madura ejerce sobre el poder.

Lo que pretendo al hablar de ciudadanía instituyente no se refiere a un mito fundante. Me refiero a un agente (al agente) que impulsa permanentemente una democratización inclusiva. Hay esperanza, porque de la nueva ética saldrá racionalidad en la nueva construcción. Ello provendrá de la toma de conciencia de una necesaria recuperación (no del pasado, en ningún caso), sino del sentido. El país que las “élites inteligentes” deberán liderar es uno en lucha contra las distorsiones, una basada en una lógica alternativa. Pasa porque los ciudadanos tomen como nueva norma de conducta la no delegación, lo que a su vez implica la asunción del papel redefinidor, lo que la hace responsable en primer grado.

Es mediante el pensamiento complejo que se puede afrontar el laberinto propio del siglo XXI, pues la mezcla de elementos previsibles e imprevisibles, fortuitos, causales o indeterminados, replantea con toda su fuerza el abandono de la inutilidad.

XIII JORNADAS DE POESÍA EN LA RIOJA

De izquierda a derecha: MDM, Armando Álvarez Bravo y Héctor Navarrete (Foto: Juan Marín, "La Rioja").

El pasado día 6, el poeta cubano Armando Álvarez Bravo, residente en Miami desde hace 30 años, cerró, en una sala de Logroño repleta de público, las XIII Jornadas de Poesía de Cultural Rioja, en las cuales participaron el colombiano Rómulo Bustos y los españoles Isabel Escudero, Jesús Munárriz y Juan Carlos Mestre. El acto contó con la actuación, muy aplaudida, del joven cantautor cubano Héctor Navarrete. Yo tuve el placer de presentar a Armando, y leí las palabras que reproduzco a continuación:

Entre los favores que le debo a la vida –que son muchos e impagables, a pesar de cuanto la ofendo con mis reproches–, no es el menor el de haberme dado amigos cuya humanísima manera de ser personas me induce a suponer que, siempre que haya alguien que los iguale, habrá poesía.

Uno de ellos es Armando Álvarez Bravo, hoy, al fin, después de años y años de lejanías y silencios, junto a mí gracias a estas Jornadas poéticas de Logroño, que se han hecho clásicas. A quienes las sostienen y organizan, toda mi gratitud.

No me resulta fácil –aunque sí muy honrosa y placentera– la misión de presentar, ante un público que no lo conoce, a un poeta profundo y de largo recorrido, como es Armando Álvarez Bravo, sin restar demasiado tiempo a la lectura de sus versos, que es lo que realmente importa ahora.

Hasta cierto punto, hablar de él es también hablar de mí, entre otras razones porque figuramos en la misma plantilla generacional, lo que significa que hemos encarado los avatares de un mismo tramo de la historia del país que nos vio nacer, pequeño de territorio pero desmesurado en conflictos y decepciones. Y porque él y yo compartimos, ayer en Cuba y hoy en el exilio, vicisitudes paralelas y, más que nada, idéntica devoción por la libertad y la poesía.

Armando Álvarez Bravo, nacido en La Habana en 1938 y avecindado en Miami desde hace 30 años, es narrador, ensayista, periodista, traductor, profesor, crítico literario y de arte, miembro de la Academia Cubana de la Lengua, miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, fundador y ex presidente del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, columnista del Diario de las Américas y, no obstante todo ello, una magnífica persona. Una persona extraordinaria con un urticante y muy cubano sentido del humor.

No desvelo un misterio si les digo que este hombre ocupa un puesto de cabecera en el nutrido grupo de poetas al que los críticos e historiadores de la literatura cubana le han colgado el rótulo de Generación del 50 –justamente definida por él como “la generación arrasada”–, con la que se inicia en la isla el agobio de escribir poesía, que es un ejercicio de libertad, en el ámbito adverso de una revolución que muy pronto se propuso expropiar la cultura igual que las tierras y las empresas. Creo oportuno repetir, haciéndolas mías, estas afirmaciones de mi paisano y amigo: “La andadura de esa generación, en unos casos más que en otros –la libertad es la posibilidad de elegir–, fue inevitablemente determinada por la increíble violencia que nos impuso el tumultuoso acarreo de la historia. De nada valieron nuestras astucias y maniobras para evitarlo”.

Hace un momento dije que Armando Álvarez Bravo es un poeta de largo recorrido. Aludí a su extensa obra, la cual se inicia con El azoro, libro publicado en La Habana en 1964 bajo el auspicio de José Lezama Lima, a quien Armando y yo debemos el habernos conocido. Con El azoro, que fue objeto entonces de un debate político inquisitorial en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba al ser catalogado como elitista y contrarrevolucionario, se inició también el vía crucis que debía recorrer el poeta hasta su salida de Cuba, en 1981.

Ese vía crucis tuvo su segunda estación cuando, en 1966, se publica la Órbita de Lezama Lima, insoslayable antología de la obra lezamiana, seleccionada y prologada por Armando. El Maestro, como muchos le decíamos y le seguimos diciendo al autor de Paradiso, ya era un convicto de carcunda y desafección en los círculos oficiales –donde los más moderados lo calificaban de tonto político–, y en aquellas lobregueces cayó mal la publicación de su antología, y peor aún el prólogo de Armando.

En 1973, Armando Álvarez Bravo publica uno de sus mejores libros, Relaciones, el cual provocaría la tercera estación de su vía crucis. Nuestro entonces joven poeta, que posee dos características aborrecidas por los comisarios del régimen –es liberal y católico–, fue estigmatizado por su nueva obra en una de las principales revistas culturales cubanas del momento, supongo que a causa de poemas como el titulado “La fuente”, que paso a leerles:

Me detengo ante un niño
que juega donde yo jugaba
cuando era como él y le digo:
Aquí había una fuente
y estaba llena de peces.
El niño me mira
algo desconcertado y sonríe.
Y yo también sonrío, pero no como él,
parado sobre estos escombros
donde una vez hubo una fuente.

Relaciones iba a tener un prefacio de José Lezama Lima, pero, sin siquiera consultarle a su autor, el libro se editó sin el prefacio. Para colmo, el Gobierno recogió la edición poco después de que saliera de la imprenta.

Los frutos de la labor poética de Armando Álvarez Bravo, sostenida a trancas y barrancas a través de casi 50 años pródigos en desasosiegos –en esto también nos parecemos él y yo–, están acopiados en 14 libros, la mayoría escritos y publicados en Estados Unidos. Uno de ellos, una estricta antología de sus versos editada en Madrid por Verbum en 2007, tiene un título, A ras de mundo, que cifra el sentido y el destino que el poeta ha dado a su obra. En la introducción a esa antología, Armando define al poeta como “un hombre que quiere ser todos los hombres”, y se define a sí mismo como “criatura tan a ras de mundo como dominada por la fuerza de los sueños, que son inseparables del deseo”.

Quiero terminar estas palabras al garete, que son sólo un esbozo a brochazos del hombre que ahora vamos a oír, leyéndoles, a modo de cordial exhortación y despedida, estos versos de un poema que hace años escribí pensando en todos los poetas:

Y al mismo tiempo los invito a distinguir
la singularidad de este hombre repartido,
a que comprueben el azimut de su mirada,
a que ocupen la sombra de sus pasiones sobre el asfalto,
a que descubran, entre ustedes, su intransferible silueta.

ASIA BIBI, EN MANOS DE LOS QUE PROTEGÍAN A BIN LADEN

(REDACCIÓN HO) Asia Bibi sigue en manos de sus torturadores. Se trata de los mismos que han estado protegiendo y escondiendo a Osama Bin Laden en Pakistán. Esta mujer, madre de cuatro hijos, está en manos de los que quieren vengar al mayor terrorista del siglo.

Pronto cumplirá dos años en el corredor de la muerte de una prisión pakistaní donde aguarda la horca, condenada por blasfemar supuestamente contra el islam. La vida de Asia Bibi corre cada vez más peligro porque en su país la situación es cada vez más inestable y peligrosa para los cristianos.

En Pakistán se está multiplicando la persecución cruenta contra los cristianos y la muerte de Osama Bin Laden ha desatado la furia del fundamentalismo. Sus fanáticos seguidores, instalados en todas las esferas del poder en Pakistán, están sedientos de sangre.

Las últimas noticias sobre Asia Bibi hablan de que su estado de salud es precario. Asia está enferma y sus abogados dicen que reza mucho y ayuna ofreciendo a Dios su sufrimiento. Al juez que la condenó a la horca sin más pruebas que las acusaciones de los fanáticos, esta mujer afirmó: “Prefiero morir como cristiana que salir de prisión siendo musulmana”.

El caso de esta mujer no es el único en la zona, donde cada día se incrementa la violencia contra los cristianos, pero se ha convertido en el símbolo de la persecución religiosa en Medio Oriente. Por ello, salvar la vida de Asia Bibi puede significar un punto de inflexión que sirva para abolir la ley antiblasfemia, salvando así la vida de muchos otros cristianos que están muriendo en aquel país a manos de grupos como los de Al Qaeda.

Los Gobiernos democráticos no pueden seguir quedándose en las buenas palabras.  Los ejecutivos que se gastan millones de euros en campañas de protección de insectos en supuesta extinción no pueden seguir mirando para otro lado ante el genocidio religioso que se está produciendo en tantos países.

Firma ahora para que Asia Bibi no sea la próxima víctima del fundamentalismo. Exige al Gobierno español que tome cartas en el asunto y abandere una campaña en todos los organismos internacionales para reclamar su puesta en libertad inmediata.

Exige una campaña internacional para salvar a Asia Bibi

CUENTECITO CUBANO

Había una vez un elefante, una jirafa y una gallina que fueron a hablar con Dios.
Pasa el elefante y le dice: “Por favor, Dios mío, achícame la trompa, pues soy la burla de la selva por tener una nariz tan grandota.”
Dios le contesta: “Hijo mío, ¿no te das cuenta de que con tu trompa puedes tomar toda el agua que quieras sin agachar la cabeza, además te puedes bañar tú solo?”
El elefante se arrepiente y le pide disculpas.
Le toca el turno a la jirafa y le dice: “Dios, por favor, achícame el cuello, pues todos los animales de la selva se burlan de mí por tenerlo tan largo.”
Dios le contesta: “Hija mía, con ese cuello tan largo y hermoso alcanzas los frutos más altos y frescos de los árboles, obteniendo una alimentación privilegiada.”
La jirafa comprende y también pide disculpas.
Entonces entra la gallina, que por cierto era cubana, y le dice a Dios: “A mí no me vengas con cuentecitos. ¡O me achicas los huevos o me agrandas el culo! ¿Okey?”