CUBA / DE CARCELEROS Y ACADÉMICOS

Buen artículo de Yoani Sánchez, “¿Quién mató a Orlando Zapata?”, publicado hoy en El País. Sólo no convengo con algo que ahí dice ella: “este hombre de 42 años se les ha ido por la única salida que ellos [los carceleros] no pueden controlar: la muerte”. ¿Cómo que los carceleros cubanos no pueden controlar la muerte? Son precisamente los que la dosifican en las cárceles de los Castro, sobre todo a los presos políticos, los más temidos y odiados por el régimen. El caso de Orlando es una demostración de ello, como descarnadamente muestra la propia articulista.

A propósito, la Academia Cubana de la Lengua no asistirá al V Congreso Internacional de la Lengua Española, que tendrá lugar en marzo en Valparaíso (Chile), porque al mismo ha sido invitada Yoani Sánchez, que es filóloga además de bloguera. Los académicos cubanos rehúsan ir porque, según una declaración que han publicado (en la que no citan nombres), suponen que esta invitación es un anuncio de que se quiere politizar el Congreso, y la política no es lo suyo. Ellos, como se sabe, son técnicos del idioma, celadores de la lengua, y punto. La política, toda, se la dejan a los Castro. Yo les recomendaría que no renuncien ya al viajecillo porque a la señora Sánchez lo más probable es que las autoridades cubanas -o sea, los Castro- le nieguen la salida, como ha sucedido cada vez que la ha solicitado últimamente. Por cierto, los doctos miembros de la Academia Cubana, que yo sepa, jamás se han manifestado acerca de esta sistemática violación del Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de que ha sido víctima la ciudadana Yoani Sánchez. Pero, claro, como no son nada más que técnicos puros… Eso sí, han sido resueltos y ágiles a la hora de expulsar de la Academia, por innegables motivos políticos, a algunos miembros de ella. Por ejemplo, a Alejandro González Acosta. Y a mí.