DE MI ARCHIVO

Cuando, en los primeros años de la revolución castrista, el periódico Hoy –en el que yo trabajaba– se instaló en el edificio que había sido del Diario de la Marina (frente al Capitolio Nacional), el archivo gráfico de éste sufrió una severa limpieza para abrirle espacio al del Hoy. La limpieza resultó una purga indiscriminada, y tanto, que en la montaña de grabados y fotos destinados al basurero encontré maravillas, como una foto de Unamuno, ya amarillenta, en cuyo dorso se leía un mensaje ológrafo de don Miguel a un tal señor Precioso, posiblemente un periodista del Diario. Perdí la postal, que quizás estaba en uno de los bultos de mi archivo que se extraviaron en el tránsito de La Habana a Las Palmas de Gran Canaria, pero conservo fotocopia del manuscrito de Unamuno, con el cual ilustré un artículo mío –“Martí en Unamuno”– publicado en La Gaceta de Cuba hace treinta años. Este breve escrito es un monumento a la identificación espiritual del gran sentidor español con Martí. Dos Quijotes modernos, en fin de cuentas.

Amigo Precioso: Diga en Cuba que no puedo mirarlos ya con ojos puros pues que los tengo empañados no de lágrimas sino de rubor de vergüenza. Vienen del 98. Allí se engendró el pretorianismo que ha parido la tiranía que está devorando a nuestra pobre España. Y cuando pienso en Martí que tanto me ha enseñado a sentir -más que pensar- siento en él ante todo al ciudadano, al hombre civil, al mártir del antimperialismo y al apóstol de la eterna y universal hispanidad quijotesca. MIGUEL DE UNAMUNO. En el destierro de Hendaya, 17 II 1928.

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