El 2009 venezolano: “A la mano cerrada le llamaba puño”

Teódulo López Meléndez, Caracas.

I

teodulo5 Quizás debería dejar sentado que cuando utilizo la palabra tragedia lo hago en el sentido griego clásico. (Esquilo, Sófocles y Eurípides no hacían otra cosa que ocuparse de lo sensible de su tiempo). Es que ahora, en momentos en que se aproxima a su final este 2008 venezolano, hago memoria de la cantidad de muertos que hemos tenido aquí sin que nadie haya ordenado la aplicación de la justicia; por el contrario, se ha aplicado la injusticia convertida en nueva política de Estado.

Si un gobernante europeo ofrece excusas, aunque sean tardías, como lo ha hecho el Primer Ministro griego Costas Karamanlis, un gobierno latinoamericano, como el nuestro, ha observado impasible la caída de las víctimas que su propia acción represiva ha producido. El lanzamiento de los dados sobre el tapete de lo posible es llamado azar. La tragedia es un macho cabrío (τράγος /”trágos”), es decir, el enfrentamiento contra el universo que parece moverse de manera poco convencional o contra los dioses empeñados en una prueba desigual contra la voluntad humana. Los dioses, al fin y al cabo, no eran otra cosa que una creación sobrenatural de lo natural humano para buscar explicaciones que no encontraban en otra parte. No obstante, el hombre se enfrentaba a los desiguales combates dando origen a esa palabra olvidada, a humanismo. La reflexión la llamaron filosofía. Si disgrego es porque pronosticar un año que comienza es azar, y más aún lo es en medio de una tragedia, porque el pronóstico casi toca lo ontológico.

II

No obstante, esta realidad venezolana es pantomima dictatorial. De otra manera no puede llamarse cuando se saquean las dependencias perdidas y se trata por todos los medios de imposibilitar el acceso de los vencedores de la oposición a las dependencias que ganaron con el voto ciudadano, mientras, al mismo tiempo, se ofrecen “puentes” a la oposición; mientras se golpea estudiantes en una acción brutal y se solicita “por amor” que se apruebe la nueva enmienda. La violación del Estado de Derecho es la “normalidad” y el peso abismal del Estado en el uso impúdico para ganar adeptos a las pretensiones de eternizarse en el poder pasa a ser algo tan natural como vestirse con ropajes bonapartistas. El llamado a que todos los funcionarios afines al partido de gobierno sean los jefes de la campaña de quien tiene la corona en las manos y aún no se la coloca en la cabeza a la espera de estar frente al espejo de sumo sacerdote, es el abuso degenerativo insoportable que preside la entrada al nuevo año venezolano.

Puede ganar su apuesta de jugador de ruleta rusa. Las elecciones normales se ganan o se pierden, diría Perogrullo de la mano de don Francisco de Quevedo y Villegas, pero no podemos olvidar que el personaje que quizás existió y era considerado un “escritor quimérico”, “a la mano cerrada le llamaba puño”. Lo que viene en Venezuela es el puño. Si no se puede con todo el peso del Estado y con las triquiñuelas amamantadas en estas próximas elecciones anormales, golpeará con otras formas y maneras, tal como lo ha hecho después de las elecciones regionales.

El decorado es de pantomima, pero el contenido de la obra es de tragedia. No bastará con ir y ganar de nuevo la repetida pretensión de eternizarse. Una vez más hay que estar preparado para lo que vendrá después, independientemente del resultado. La “mano cerrada” llegará también en caso de que se alce con la ponzoña amañada. La foto del gobierno venezolano en el 2009 es exacta a esa que hemos visto del gorila golpeando al estudiante hace escasos días. No tenemos escapatoria ni cuevas perentorias donde ir a escondernos, por lo que reitero mi aversión por esa frase tan ingenua de pedir que “nos deje pasar en paz la Navidad”. La república no tendrá paz ni consuelo. Se parte de que el poder fue adquirido para siempre y no se suelta. La posibilidad de que el poder se pierda hace que en los dedos del puño cerrado se coloquen esas anillas de metal que los gansters utilizan para fracturar la mandíbula de quienes hay que someter.

En el 2009 venezolano no hay lugar para ingenuidades. Cabe, una vez más, recordar que aquí no se lucha para reponer el pasado, para que los “amos del valle” vuelvan a desafiar con sus poderes la necesidad de democracia con justicia. Cabe recordar que hay que partir del presente, respetando y estimulando toda organización comunal, eso sí, desprovistas de la costra decaída del sectarismo y del abuso “ideológico”. Se nos ha sometido a una guerra de desgaste que entremezcla la sucesión ininterrumpida de pequeños golpes de Estado, pero que puede llegar hasta el zarpazo final, a la patada a la mesa, al abandono de las apariencias de conveniencia.

III

El mundo actual es otro, puede argumentarse, uno donde no es posible la dictadura abierta. Es verdad a medias, y lo comprobamos en Zimbabwe donde ahora se clama por la ida del dictador con el cual ya no se puede hacer negocios y la única posibilidad es la de gastar dinero para atender a los moribundos del cólera, que son cargados en carruchas como testimonio de la larga espera norteamericana y europea para presionar la salida del dictador.

Allí está el Tratado de Roma y la Corte Penal Internacional, puede argumentarse, escenarios donde se pagarán, tarde o temprano, los crímenes. Es verdad, y vimos y vemos cómo se juzga a los criminales de guerra que brotaron como hongos ante la disolución de Yugoslavia, sólo que después de que los genocidas habían perdido el poder y la conciencia se tradujo en acción para frenar la matanza.

Allí está el Tribunal Penal Internacional condenando a cadena perpetua al coronel Thenoeste Bagosora por el genocidio en Ruanda. Es verdad, pero primero la milicia hutu asesinó a 800 mil personas de la minoría tutsi. La tragedia no fue frenada, la tragedia pende sobre la conciencia de un mundo ahora capaz de condenar, pero no de evitar.

Ya hablar de dificultades en un nuevo año venezolano es transformarse en Perogrullo. Se hace necesario abatir el engaño de la posibilidad de treguas y la de convertirnos en avestruces evocando la calidez artificial de un diciembre preñado de arbolitos de Navidad y aun de pesebres. Los venezolanos deben saber que “a la mano cerrada le llamaba puño” y que el 2009 será duro, no sólo porque seguimos dependiendo del petróleo que se cae en precios y en posibilidades futuras, sino por la ineficacia de un régimen que se verá abultada y a punto de estallido y porque ese puño envuelto en violaciones a la Constitución partirá de la base de que el poder se conserva a cualquier precio.

La Revolución

mdm-fotoDentro de unos días, el 1 de enero, cumplirá medio siglo la dictadura castrista –también llamada Revolución Cubana–, la más longeva, opresiva y devastadora que ha conocido el Continente americano desde la independencia. Su longevidad se debe, en primer lugar, a que ha contado con más apoyos internacionales que ninguna otra, tanto de la izquierda como de la derecha, incluso de gobiernos, partidos e instituciones de toda índole que presumen de su compromiso con la democracia y los derechos humanos.

Por principio, los Estados democráticos deberían favorecer la transición en Cuba. Parece lo lógico. Pero eso depende de la calidad moral, la tendencia política y los intereses partidistas de quienes gobiernan. Generalmente, para el político en el poder no cuentan tanto los principios como los fines. Los escritores y los artistas tendemos a sobredimensionar el papel de la ética en la política, de ahí nuestras repetidas perplejidades y decepciones.

El régimen instaurado en Cuba hace cincuenta años ha sido una rigurosa universidad para quienes lo hemos padecido en carne propia y con los ojos abiertos. De él deberían aprender quienes, pese a todo lo que ha pasado en el mundo en el siglo XX, todavía creen que la “disciplina social” impuesta por una autocracia totalitaria en nombre del Estado o del proletariado es el remedio que nos librará del “desorden” liberal y de los riesgos del capitalismo.

La principal de las lecciones que los cubanos hemos aprendido en el aula de los Castro es la de que los caudillismos de izquierda son tan nocivos para las naciones como los de derecha –todos los caudillismos son fascistas–, y que las libertades democráticas resultan imprescindibles para el progreso material y el equilibrio espiritual de los pueblos porque ellas garantizan el libre desenvolvimiento de las iniciativas individuales –fuerza vital de las naciones–, que jamás deben ser suplantadas por los dogmas y caprichos de una secta dirigente. Cuando esto último ocurre, el fracaso está asegurado, como lo demuestra la experiencia cubana.

Si usted, amigo lector, ve un país donde no hay separación de Poderes, donde sólo se permite un partido, donde no se admite más prensa que la oficial y es perseguido el periodismo independiente, donde disentir del gobierno se considera traición a la patria, donde está prohibido caricaturizar a los dirigentes, donde criticar al jefe del gobierno es un “desacato” castigado con la cárcel, donde la actividad económica es dirigida total y arbitrariamente por el Estado, donde el ciudadano tiene que pedir permiso al Estado para salir del país y regresar a él, donde se puede estar encarcelado sin cargos ni juicio todo el tiempo que las autoridades quieran, donde un ciudadano puede ser detenido porque se presume que va a delinquir, donde hay doscientas cárceles y más de doscientos presos políticos, donde se aplica la pena de muerte a voluntad del gobernante, en fin, donde hay un Gran Hermano cuya palabra es ley y donde lo único que prospera son las ruinas y la miseria, es que usted está viendo Cuba.

Estoy seguro de que la democracia llegará a esa desgraciada isla, pero aún le queda mucho camino. Con los Castro no la esperemos, y después de los Castro sólo los dioses saben qué obstáculos tendrá que sortear. La democracia en Cuba tendrá que encararse, de entrada, a los estragos que medio siglo de totalitarismo ha hecho en la conciencia cívica del cubano.

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Para el diario La Provincia, Canarias.

2009, el mundo trágico

Teódulo López Meléndez, Caracas.

teodulo4Mientras más miro hacia el 2009 más tragedia veo. El mundo parece aproximarse hacia una provisionalidad que todo lo abarca, trabajos interinos, ingresos provisionales, seguridad momentánea, frustración apenas apaciguada por salidas temporales.

Las crisis económicas tocan el estómago y desatan los incontroles, pero siempre subyacen debajo de ellas una inconformidad política y un agotamiento de las formas de gobierno. Las crisis económicas son crisis políticas. Las crisis políticas son crisis de hartazgo, de impotencia y de desesperación.

Lo sucedido en Grecia ha sido despachado con la prontitud de unas protestas por la muerte de un adolescente a manos de la policía. Es mucho más que eso. Se trata de un cansancio de la juventud griega que puede extenderse como pandemia por toda Europa. Las razones económicas están a la vista: desempleo, bajos salarios y servicios sociales deficientes, pero más allá hay un hartazgo de la conducción política. La juventud griega exige ser escuchada y aunque con marcadas diferencias con la juventud francesa del famoso mayo, arrasa a su paso los símbolos visibles del status, desde el parlamento hasta los bancos comerciales.

Recurren a Internet y a los teléfonos celulares que son la nueva manera de encender y dirigir las protestas no sólo en su propio territorio sino en acciones por toda Europa. Ya lo dijo alguien, la tecnología está ahora al servicio de la turba y la turba puede ser buena o mala, espontánea o dirigida, destructiva o partera. La sociedad europea se fragmenta y es profundamente simbólico que haya sido en territorio griego donde la desesperación haya tomado la calle para dejarle saber a los políticos europeos que en el 2009 pueden enfrentar un estallido de proporciones incalculables.

Estados Unidos atraviesa unos días entre la ilusión y el miedo. La ilusión la encarna el presidente Obama con un mensaje de renovación del espíritu norteamericano y una promesa de reencuentro. El miedo está representado en la pavorosa crisis económica y en la posibilidad de que la violencia latente tronche la esperanza por momentos adquirida. Los nombramientos de Obama apuntan a un gobierno inicial de centroderecha –de otra manera no podía ser– que le ocupará quizás los dos primeros años de su mandato. Deberá poner orden en lo económico, en una preocupación agravada con el desempleo que vendrá y en la caída en la desesperación de quienes vean perdidos sus puestos de trabajo y sus viviendas y deberá enfrentar la presencia militar estadounidense en el mundo, el terrorismo que hará de las suyas y la conversión de la sociedad en una donde se violan los derechos civiles y se distorsiona el espíritu jurídico y de libertad, desde el cáncer que representa la prisión de Guantánamo hasta la evidente inconstitucionalidad de normas que han hecho de los Estados Unidos una sociedad más represiva desde el 11 de septiembre.

El calentamiento global produce huracanes donde no los había, sequías en otras partes, grandes lluvias que desbordan los ríos e inundan sembradíos y viviendas, calores insoportables e inviernos de congelación. He seguido con especial atención la cumbre sobre el tema celebrada en Polonia y he firmado la carta de presión que la organización Avaaz ha dirigido al trío de gobiernos renuentes a ceder, en especial el italiano de Berlusconi. Quizás la reunión de Obama con Al Gore para discutir el tema indique que el nuevo gobierno de Washington se apresta a tomar medidas y tal vez el documento final de la cumbre polaca indique un poco de esperanza.

El proceso de destrucción del planeta lo sentimos también en Venezuela. Nuestro clima tradicional ha dejado de serlo. Ahora vivimos lluvias copiosas que producen grandes desastres. No hemos percibido con exactitud que el uso indiscriminado de energía está tocando a su fin. Mientras los grandes glaciares se fracturan y se reducen crecen los niveles del mar y algunas de nuestras islas –las que marcan territorialidad– están amenazadas y algunas de nuestras ciudades vecinas al mar pueden entrar en peligro. La inmensa población que vive en los cerros será la victima, habrá deslaves y tragedias y una vez más comprobaremos la ineficacia para dar vivienda digna a nuestros pobladores más pobres.

No soy un pesimista, más bien tiendo a lo contrario, a confiar en la potencialidad creadora del hombre en estos tiempos en que el humanismo ha entrado en desuso. Creo que dividir al mundo entre optimistas y pesimistas es tan dañino como dividirlo en extremistas de izquierda y de derecha o tan inútil como separar en apocalípticos e integrados a los que miran el fenómeno de los massmedia, tal como en su momento lo hizo Umberto Eco. Creo, por el contrario, que debemos mirar al mundo y a nuestro país con los ojos de la claridad y de la conciencia. Como realidad global estamos en problemas sin que la humanidad tome plena cognición de que ha terminado un período de bonanza y que entramos no sólo en uno de perplejidades económicas sino también de perplejidad filosófica, todo sin que se entienda a perfección que marchamos hacia sociedades multiculturales integradas donde las peculiaridades sobreviven en medio (y en) de un mundo intercomunicado y posible de solidificarse en la convivencia.

ste siglo nos está diciendo que no entramos, como en ocasiones anteriores, en el esplendor de la razón, de la religiosidad o del estallido de neovanguardias que vengan a transformar nuestra concepción de la palabra y del arte. Este siglo nos está diciendo que entramos en un tiempo de aprietos, de grandes reacomodos, de terribles dificultades de lo humano. Hasta tal punto ha llegado nuestro desvarío que podríamos atrevernos a hablar de un reacomodo cultural global, de una posibilidad latente de repensar lo humano o de hundirnos en el caos de la irresolución. Tal vez este 2009 que nos anuncia tragedia nos conceda el asomo del pensamiento, pues es en él donde el hombre ha encontrado las maneras de alzarse de sus caídas. Tal vez sea más que un oráculo la crisis griega que nos ha hecho estos días arrugar el ceño y reflexionar sobre nuestro destino.

Diez años sin Fernando

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Hace diez años que echo de menos a Fernando Quiñones, el hombre más vital, generoso y optimista que he conocido. Murió en noviembre de 1998 en la ciudad de Cádiz, el rincón de Andalucía que más amaba –amor que comparto–. Había nacido cerca, en Chiclana. Tenía 68 años. Jorge Luis Borges lo admiró, lo elogió, lo premió y fue su amigo. Rafael Alberti también lo quiso y lo distinguió. Pero la crítica española, no sé por qué, le ha regateado la atención que su narrativa y su poesía, espléndidas, merecen. La historia de la literatura está llena de autores que empiezan a ser vistos después que mueren, y me parece que a Fernando le tocó militar en esta melancólica legión. En estos días, en homenaje al creador de la Legionaria y otros inolvidables iconos populares andaluces, Alianza Editorial ha puesto a la venta en España el libro Fernando Quiñones. Las crónicas del hombre, en cuyas 560 páginas la escritora y profesora de Literatura de la UNED Amalia Vilches, apoyándose tanto en los papeles como en el testimonio vivo de quienes tratamos a su biografiado, expone con estilo desenvuelto y amenidad la vida de Fernando y los avatares de su obra. Desde este blog me incorporo al homenaje a Fernando con el poema que escribí por su muerte y con dos fotografías: en la primera, ambos estamos con un amigo común, hace veinte años, en el atrio de El Escorial; en la segunda, meses antes de su fallecimiento, conversamos en el Museo Arqueológico de Cádiz después de una lectura de poemas que hice allí y que él promovió.

Quiñones, Ramón Viado y yo. El Escorial, 1989.

Quiñones, Ramón Viado y yo. Monasterio de San Lorenzo del Escorial, 1989.

FERNANDO QUIÑONES SE NOS FUE DE VIAJE

¡Eh, Fernando!,
esta vez el viaje es bien distinto.
Este viaje es el más largo:
dura las mil noches de la eternidad.

El tren sube —¡qué bien
seguirle siendo fiel al Talgo!—
balanceándose brumosamente
sobre rieles invisibles
que atraviesan los aires de Vejer,
de Ubrique, de Arcos, de Medina,
dejando atrás, y abajo, ¿ves
las luces de El Puerto, de Tarifa?,
dejando atrás, y abajo,
Chiclana, Grazalema,
Cádiz (y, en Cádiz, la Caleta)…

Irás mirando por la ventanilla
el paisaje sideral
mientras tu último poema,
el mejor de todos
(el que nunca podemos acabar),
en esa noche que transitas
te irá brotando de los dedos
como un fax.

Ah, Fernando,
si ves a Juan Ramón le dices
que tú y yo siempre supimos
que la poesía es impura,
como lo demás.

(20.XI.98)

Mi última foto con Fernando. Cádiz, 1998.

Mi última foto con Fernando. Cádiz, 1998.

Callejón del Gato

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Serafín el Bonito: El periodista iraquí que le tiró los zapatos a Bush ¿se los habrá tirado también a Sadam Hussein?

Don Latino: Si lo hubiera hecho no habría podido tirárselos a Bush.

Serafín el Bonito: Sí, claro, se habría quedado sin zapatos.

Max Estrella

Cromito cubano

Hoy recibí carta de una amiga danesa que ha vivido en Cuba y se mantiene al tanto de lo que ocurre allá. Mi amiga me cuenta que…

…ahora en La Habana han creado unos “juzgados móviles” (fíjate qué barbaridad), en una furgoneta donde van: un juez, policías, una mesita y papeles y no sé qué más. Paran a cualquiera en la calle si lleva un saco o una mochila abultada, lo registran y, si lleva algo que ellos crean que puede ser usado para vender en el mercado negro, sacan la mesita para la calle, se sienta el juez, se levanta un acta y allí mismo lo sancionan a lo que estipule la ley. Me contaron que hace unos días detuvieron en la calle a un viejo jubilado que llevaba un ingrediente con el que hacía unos dulces para vender, pero no era un saco lleno ni mucho menos, era tan viejo que apenas podía llevar cinco o seis libras de lo que fuera. Plantaron el juicio y lo condenaron a 2 años de prisión por tráfico ilegal y por aprovecharse de la situación para lucrar. Al pobre viejo le dio un infarto y murió allí mismo.

Pobre viejo solo se dedicaba a vender golosinas en la calle, NO ES JUSTO.

Para mi el acoso es porque les da urticaria el hecho de que los privados, con escasos recursos y trabajo propio, pueden satisfacer necesidades imperiosas del pueblo y ellos, con todo el andamiaje estatal y todos los recursos, no son capaces de hacerlo. Eso también, por supuesto, es aplicable a los pequeños campesinos. Hoy, en La Habana, si trabajas por tu cuenta para ganarte la vida, sufres lo mismo que en Varsovia, años cuarenta, cuando llevabas una estrella de seis puntas cosida al gabán.

Este juicio castrista al minuto es de linaje bolchevique, aunque, en la revolución de Lenin, al viejo no le habrían dado tiempo a morirse de un infarto: le habrían pegado un tiro antes de leerle la sentencia.

Naín Nómez / Poemas

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JARDÍN

En los primeros días me aferraba a todo
lo que pudiera sacarme de la prisión,
me humillaba llorando agarrado a las manos
de mi madre. Pero ella se alejaba inconmovible
y sonriendo, despedida tenuemente por mis captores.

Yo me quedaba parado, secándome las lágrimas, aullando
entre el asombroso deseo de morirme de rabia
y la compasión burlona de los otros.
Me parecieron meses, años, tal vez la invisible ansiedad
de haber sido sacado del aire, de un sedoso rincón
de parientes lejanos, de una letanía de ruidos
familiares. La pena fue ovillándome la risa.

Después, el color del sol me doró
los cabellos y la solitaria ciudad empezó a crecer
dentro de mí. La grieta fue cubriéndose de aristas, apretándose
aunque viva en la piel, casi obscenamente
placentera. Ya sólo la recuerdo en los delirios.

Lo demás es mi historia.

CUANDO UN HOMBRE Y UNA MUJER SE SEPARAN

Homenaje a Enrique Molina con paráfrasis

Cuando un hombre y una mujer se separan,
los acantilados de la evocación se hacen más profundos
y una grieta crece inexorablemente en los amaneceres

hay ruidos de maletas cerrándose, de llaves
enmohecidas en los armarios
y un silencio de espesas claves
se atrofia en las comidas
con los gestos habituales de los comensales
transformados en mera leyenda,
incluyendo maquinaciones perversas,
gritos de espanto detrás de las puertas
o cacerías a media noche
con la injuria a punto de estallar

Cuando un hombre y una mujer se separan,
hay tanto sitio ilusorio al que no se llegó nunca
y gente circulando de un espejo a otro,
subiendo y bajando retinas:
la pieza de un hotel, el tren fantasma, cementerios
de voces que quisieron ser diálogo
y un desastre impreciso que se va calculando
por semanas y días, en que todo termina
ya sin puerto ni viaje ni ensenada, un puro piélago
de sombras donde antes fue el furor

Cuando un hombre y una mujer se separan,
quedan los libros sueltos vagando
por el éter, las ropas desgajadas
de los huesos, las cicatrices abiertas
y todos los gestos mordiéndose en el aire
como vagas promesas incumplidas; queda una angustia
que retorna siempre en el mismo barco,
los sonidos lejanos de la fiesta,
una lenta pudrición de sentimientos

El paraíso, el relámpago humano, el aliento
tremolante de la furia,
se nos escapa,
cuando un hombre y una mujer
que se han amado llenos de asombro,
iluminados con sus agravios y sus cóleras,
desgarrados por la vehemencia del verano,
se abren en todas direcciones
y desplegando sus alas
matan el recuerdo

y se separan

HABANA II (199…)

No es lo mismo. La escollera, el mar, el malecón
insisten en volar sobre los automóviles
raleando ahora. No es lo mismo, hay un brillo
lejano, la multitud dispersa, el fuego
rancio.

Celebramos el final de la fiesta con los sobrevivientes.
Sentimos el calor, la alegría de vivir
todavía en los rescoldos de un mundo feliz.
Aún el entusiasmo, el fragor de las batallas
cada vez menos evidentes, los ritos de una vocación
tal vez inexorablemente perdida.

Sobran explicaciones, ni el alma ni el aire
de la patria. Los que se fueron lloran pero comen
y los otros padecen en silencio, esperando
los signos de la vida y la muerte. Las utopías
se sueñan a sí mismas.

Ya sé que no es lo mismo y no hay retorno:
el viaje, la celebración, el tiempo enceguecedor del origen,
la mordedura implacable de la historia
¿Son humo, savia, acogedora estancia
o el puro rescoldo de un relámpago?

(De Movimiento de las salamandras.)

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Naín Nómez (Talca, Chile, 1944). El poeta y académico Naín Nómez y yo tomamos parte en el homenaje a Pablo de Rokha celebrado en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, en mayo de este año. Allí, en la compartida devoción por el torrentoso poeta de Los gemidos y Gran temperatura, comenzó nuestra amistad. Nómez es autor de una importante obra crítica -es especialista en De Rokha y un acucioso antólogo de la poesía de su país- y enseña literatura chilena e hispanoamericana en la Universidad de Santiago. De Santiago me ha enviado su último libro de poemas, Movimiento de las salamandras, con una fraternal dedicatoria. Ha publicado otros cuatro poemarios: Historias del reino vigilado (1981), Escrito para un lugar de reunión (1983), Países como puentes levadizos (1987) y El fuego va borrando (1989).

Las Palmas: Presentación de Hubert Matos

En la noche del pasado martes 9, el comandante Hubert Matos ofreció una charla y respondió preguntas del público en el Club de la Prensa Canaria, en la ciudad de Las Palmas. A continuación reproduzco las palabras con que lo presenté en esta ocasión.

Queridos amigos,

por tercera vez tengo el inmenso placer de encontrar en Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad donde he nacido por segunda vez, al comandante Hubert Matos. Y nuevamente se me concede el honor de compartir con él una mesa de denuncia de la tragedia cubana y de diálogo sobre qué hacer para recolocar, en la senda de las libertades y el progreso económico, a nuestra isla, un país que lleva cincuenta y siete años sin saber qué es vivir en democracia, más de medio siglo padeciendo bajo el peso de dos dictaduras: la de Fulgencio Batista y la de los hermanos Castro.

hubert-matos-1Porque no todos los aquí presentes lo saben, creo necesario decir que el comandante Hubert Matos figura en la historia contemporánea de Cuba como uno de los más corajudos, lúcidos y coherentes luchadores por el retorno del sistema democrático en nuestra país. Combatió con las armas en la Sierra Maestra –donde ganó el grado de comandante– a la tiranía militar batistiana, contribuyendo al triunfo de la revolución popular liberadora de 1959, y desde hace casi medio siglo, desde que esta revolución fue traicionada por sus líderes principales y convertida en una autocracia totalitaria, se mantiene en la primera línea de la batalla nacional por las libertades civiles, los derechos humanos y el Estado de derecho. Por defender sus convicciones sin temores ni complejos padeció veinte años de encierro y torturas en cárceles castristas –develados por él en su impactante libro Cómo llegó la noche– y ha envejecido dignamente en un agitado exilio que dura décadas, en el que fundó y dirige la organización opositora Cuba Independiente y Democrática, cuyas siglas, CID, remiten al indomable Campeador.

La actual visita del comandante Hubert Matos a Las Palmas tiene un singular interés porque coincide con un panorama político lleno de interrogantes y expectativas, en general inquietantes, en lo que a Cuba se refiere. De una parte tenemos en la isla, con el régimen formalmente presidido por Raúl Castro pero en la práctica tutelado todavía por Fidel, un escenario confuso, brumoso, en el que se anuncian cambios pero en el que todo sigue estático, un escenario en el que es visible que el país continúa tiranizado y arruinándose material y moralmente en medio de una extraña quietud; por otra parte, no acaba de estar claro si con la presidencia de Barack Obama habrá cambios en la política norteamericana hacia Cuba, ni, si los hubiere, cuáles se harían ni con qué propósito.

¿Nos acercamos, por fin, al inicio de la tan ansiada transición democrática en Cuba después de medio siglo de castrismo, o tendremos tiranía durante cincuenta años más, como amenazadoramente acaba de proclamar el general Raúl Castro en un ataque de contumacia y prepotencia? ¿Qué debe hacer la sociedad cubana para librarse cuanto antes de la férula autocrática y recuperar su soberanía? ¿Cabe suponer que las Fuerzas Armadas han dejado de ser el baluarte monolítico que hasta hoy le ha garantizado la supervivencia al régimen? ¿Tendrán los demócratas cubanos, de dentro y de fuera de la isla, el apoyo necesario de la nueva administración norteamericana y el de la Unión Europea? ¿Es factible en estos momentos la articulación de la oposición interna y el exilio en un frente único? Afortunadamente, esta noche tenemos entre nosotros a Hubert Matos: pocas personas hay en el mundo tan autorizadas como él para ayudarnos a encontrar respuestas sensatas a estas preguntas, y a otras muchas, sobre el presente y el futuro de la nación cubana. Con él los dejo.

Nota para un aniversario

Ofelia y yo. Cádiz, 1992

Ofelia y yo. Cádiz, 1992

Un día como hoy, el 12 de diciembre de 1992, Ofelia y yo, con cuatro duros en los bolsillos, llegamos a Las Palmas de Gran Canaria. Nuestra hija menor, Claudia, ya cursaba aquí un máster en Ingeniería; la mayor, Gabriela, aún era librera en el Arzobispado de Santiago de Chile. Veníamos de Cádiz, donde vivimos un año y en cuya Universidad dirigí un seminario de poesía cubana mientras hacía amigos entrañables –tan entrañables como los que tengo en Las Palmas– y publicaba artículos en el Diario de Cádiz, el periódico más antiguo de este país del que afortunadamente soy ciudadano. A Las Palmas me trajo la Universidad grancanaria para participar en un ciclo de disertaciones sobre poéticas contemporáneas. Nos dieron cuarto en una residencia estudiantil situada frente a la playa de Las Canteras e inmediatamente el diario La Provincia abrió sus páginas a Ofelia y a mí, con lo que nos alivió el exilio. Continúo colaborando en este periódico, en el que no se me ha cuestionado jamás ni una coma, pero desde hace trece años lo hago solo: Ofelia murió el 27 de diciembre de 1995, cuando empezábamos a editar la revista Espejo de Paciencia.

Declaración

cidCuba Independiente y Democrática (CID), una de las principales organizaciones políticas del exilio cubano, ha dado a conocer en Las Palmas de Gran Canaria, por boca del comandante Hubert Matos, su fundador y líder, la siguiente

DECLARACIÓN A LOS PUEBLOS DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE TODO EL MUNDO

Los cubanos que luchamos por el progreso de nuestro país en un marco de libertad y justicia, de respeto inequívoco a la dignidad de la persona humana, agradecemos todos los gestos y acciones de solidaridad con nuestra causa, venga de un lugar o de otro. Y creemos tener razones para promover o solicitar más y más solidaridad porque la distancia entre los pueblos del planeta se acorta con la marcha del tiempo y los progresos de la tecnología, de la ciencia y con el compromiso ético implícito en la condición humana.

Pero así como agradecemos a quienes nos comprenden y nos apoyan, y pedimos más y más comprensión y respaldo para nuestra causa, denunciamos al mismo tiempo como inmoral y como retardataria, toda actitud de complacencia, de compadrazgo y, por supuesto, de complicidad, de gobiernos y/o instituciones supranacionales que, pese a su compromiso con esos mismos valores que nosotros defendemos, cuidan mucho sus relaciones con la tiranía que lleva medio siglo esclavizando y ofendiendo de mil maneras a nuestro pueblo y ensañándose con nuestros sufridos presos políticos.

No nos extraña que viejos socios de la tiranía de La Habana o un malandro politiquero como el que padece el hermano pueblo de Venezuela provean recursos que, de una manera u otra, sirven para prolongar las miserias que padece el sufrido pueblo cubano.

Obviamente es contraproducente y nos lastima que la Unión Europea actúe en el presente hacia el caso cubano como si no conociera en su nivel más alto de toma de decisiones que la Cuba de los Castro es hoy no una República sino un feudo sumido en la miseria, una cárcel grande, un cuartel, un manicomio. Todo eso con no poco de prostíbulo.

Estamos conscientes de que nos corresponde a los cubanos superar nuestro complejo drama, pero creemos tener derecho a la solidaridad de quienes valoran, igual que nosotros, la libertad, la justicia, todo eso comprendido bajo el concepto de los derechos humanos que tanto significa en el mundo de hoy.

Y estamos seguros de que en los nuevos tiempos que están por llegar, más pronto que tarde, la nueva República será realidad sin ríos de sangre, con el abrazo del pueblo, de los militares y con la bendición de Dios.

Cmdte. Hubert Matos

Las Palmas de Gran Canaria, 10 de diciembre de 2008.