La verdad no es fascista

manolo-foto2En un artículo publicado hoy en El País con el título de “Adiós a la mirada de un rebelde” y firmado por Marcos Ordóñez se afirma que fueron “los fascistas” quienes acusaron de “izquierdista trasnochado” a Harold Pinter “a partir de su comprometidísimo discurso de aceptación del Nobel”.

Qué alegremente se conceptúa de fascista a cualquiera. Vaciada de su acepción básica, la palabra “fascista” se ha reducido, en el vocabulario de la pendencia politiquera, a injuria con que se agrede a mansalva a los contrarios, sean de la ideología que sean. Aunque no utilicé la frase “izquierdista trasnochado”, vine a decir lo mismo de Pinter cuando, con motivo de su Nobel, comenté en un artículo sus deplorables incoherencias en materia de libertades y derechos humanos. En mi artículo, que puede consultarse en este blog y en mi libro Oficio de opinar, dije: “Veo a Pinter dentro de esa patética legión de náufragos de la utopía comunista que sobreviven cultivando un odio cerril a Estados Unidos y un compadreo repulsivo con liberticidas como Castro. Colaborador de la Cuba Solidarity Campaign, secta dedicada a convencer al mundo de que en Cuba hay democracia y de que si no hay más es por los norteamericanos, Pinter ha dicho: “Siempre he considerado que, en Cuba, el duro tratamiento que reciben las voces disidentes se debe al estado de sitio impuesto desde fuera”. Como se ve, reconoce que en la isla se reprime con dureza la libertad de expresión. Pero, ¿qué esperábamos?, no culpa a Castro: la culpa es del “estado de sitio impuesto desde fuera”. Del estado de sitio impuesto desde dentro no quiere saber nada el demediado humanista Harold Pinter”.

Lo que dije entonces lo reitero ahora porque es una verdad incontestable. Y las verdades no son patrimonio de los fascistas.

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