OPINIÓN AJENA

A estas alturas todavía son pocos los que vislumbran claramente cuál será el mayor reto de la transición pacifica en Venezuela.

¿Quién es el principal adversario de todos los venezolanos?

El enemigo de la patria no es Nicolás per se, Diosdado o Capriles. Los que amamos una patria libre, estamos obligados, por las circunstancias históricas, a dejar a un lado los colores e ideologías para unirnos en una avanzada contra la injerencia castro-cubana en Venezuela. Señores, el principal objetivo estratégico de la transición patriótica es independizarnos políticamente de Cuba.

El Poder Militar

No olvidemos que los militares han participado en todas las transiciones de la historia republicana de Venezuela. De hecho, suelen compartir roles protagónicos y esta oportunidad no será excepcional. Afortunadamente, el sector castrense conoce perfectamente al adversario ya que ha sido victima de su penetración en la FAN. Como buenos patriotas que son, no están dispuestos a permitir que un gobierno extranjero y sus secuaces nacionales –traidores– tomen por completo las riendas de nuestra soberanía en contravención del articulo 328 constitucional y de nuestra moral ciudadana.

¿Quién debe ser el líder de la transición?

Venezuela vive un período sumamente delicado. La transición presenta un cuadro de ausencia definitiva de Chávez, una economía con dificultades y la amenaza de un estallido social. Personalmente estaría dispuesto a elegir a un líder chavista u opositor, indistintamente de su tendencia política, con la condición de que se comprometa a devolverles a los venezolanos una Venezuela independiente. Este proceso tiene que ser liderado por una persona que reúna tres características claves: 1) No ser querido ni manipulable por los Castro; 2) Contar con el apoyo de la FAN; 3) Tener, al menos, un modesto nivel de aceptación colectiva.

Maduro no reúne tales requisitos

Nicolás nunca será “P”residente de y para Venezuela aunque formalmente continúe detentando el poder, bien sea interinamente o gracias al CNE. Maduro decidió dejar en segundo plano los intereses de la patria para privilegiar la dependencia político-económica pactada con agentes externos. En consecuencia, siempre será en esencia un operador de directrices foráneas.

Por lo tanto, la estrategia tradicional de instalar marionetas en el poder seguirá teniendo vigencia en Venezuela. Solo que esta vez se han invertido los papeles, pues el esbirro no obedece a la derecha sino a corrientes de la izquierda antidemocrática. Estados Unidos y la doctrina Monroe han sido rebasados por los Castro y la exportación continental de su revolución cubana. Dentro de esa inversión, Maduro es el Hamid Karzai de Venecuba, representante de lo que históricamente se conoce como “puppet government”.

En conclusión, la coyuntura actual trasciende el debate sobre chavismo y oposición; demanda la unidad perfecta en torno a defender la independencia y soberanía de Venezuela frente a los Castro. Eso significa que el enemigo de mi oponente es mi aliado.

Claudio J. Sandoval: “¡Maduro no será Presidente!”. EL UNIVERSAL, Venezuela, 3/1/2013.

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