Ángel Santiesteban, escritor cubano con varios premios importantes, ex miembro de la gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba, un día rompió con el régimen castrista y abrió un blog independiente. Desde entonces se ha destacado como un severo adversario de la dinastía de fósiles que reina en la isla. Hace pocos días, Santiesteban
fue apaleado en una calle de La Habana por agentes de la policía política cuando se manifestaba contra el arresto de Antonio Rodiles, otro intelectual cubano igualmente opositor y apaleado. Ahora nos llega la noticia de que un tribunal habanero ha condenado a Santiesteban a cinco años de cárcel por “violación de domicilio y agresiones”. Al escritor le abrieron causa por supuestos delitos comunes poco después de haber roto con el régimen, y la condena le llega cuando ya es un opositor connotado con un blog combativo. No sé si esta sanción es justa o no, pero descreo de la independencia y la probidad de quienes “administran justicia” a la sombra de una dictadura. Son jueces que envían a la cárcel a un ciudadano por violar un domicilio y agredir a alguien, pero no mueven un dedo contra los genízaros que lo golpearon salvajemente en plena calle. “No me sancionó el tribunal: me condenó la Seguridad del Estado por abrir un blog y ser opositor al Gobierno”, ha dicho Santiesteban, y yo me inclino a creerlo.
