LA PENÚLTIMA GRAN CRISPACIÓN REPRESIVA

(PRIMAVERA DIGITAL, Cuba actualidad, La Habana, 15/11/2012) Todo comenzó con el arresto arbitrario de la abogada independiente Yaremis Flores en el momento en que salía de su casa, la mañana del miércoles 7 de noviembre.

La letrada narra detalles de su arresto: “El miércoles en la tarde iba por Alamar y sentí a mis espaldas el frenazo de un auto. Dos policías enormes, junto al oficial Tomás, de Seguridad del Estado, me abordaron y dijeron que tenía que acompañarlos. Me sentaron en la parte de atrás del auto policial, y a ambos lados aquellos policías, que me llevaban comprimida.

Yaremis Flores

Su esposo, el también abogado independiente Veizant Boloy, con una mezcla indeterminada de pasión y hábito profesional, se personó en el Departamento 21 de la policía Seguridad del Estado. Allí se interesó por el destino de Yaremis –su esposa y madre de su hija– y, entonces, las autoridades responsabilizadas con la detención arbitraria se negaron a informarle de primera instancia donde se encontraba esta, en flagrante violación de la ley.

Declara Yaremis: “Nuestro destino fue el centro policial de Instrucción de 100 y Aldabó. Allí me tomaron huellas, tiraron fotos, tomaron muestras de sangre y me pusieron ropa de presa. Me acusaban de difusión de noticias falsas, porque reproduje comentarios que afirmaban que hubo presos muertos en el penal de Mar Verde, de Santiago de Cuba, tras el paso del huracán Sandy”.

Veizant Boloy, que se sintió asistido por la ley vigente y por su razón, se negó a retirarse cuando fue requerido para ello por los oficiales del Departamento 21. No lo haría hasta que conforme a derecho le fuera informado donde se encontraba Yaremis y fue cuando puso en conocimiento de la prensa independiente, la sociedad civil y las agrupaciones gremiales de juristas independientes la nueva arbitrariedad y abuso en ciernes.

La respuesta ciudadana no se hizo esperar. La abogada Laritza Diversent, el promotor ciudadano Antonio Rodiles, los activistas de la Comisión de Atención a Presos y Familiares (CAPF) y activistas de la sociedad civil y la oposición interna de múltiples colores políticos cerraron filas con el abogado Boloy y se personaron frente al Departamento 21 de la policía Seguridad del Estado en demanda de información y garantías sobre el paradero y destino de la abogada Yaremis Flores, arrestada arbitrariamente como ya se ha dicho y declarada desaparecida por su esposo.

Ese día, miércoles 7, en horas de la tarde, varias decenas de efectivos de la Seguridad del Estado cayeron con violencia sobre los ciudadanos pacíficos. Luego de ser golpeados, fueron arrestados y desaparecidos. Pero ya habían entrado en acción las redes sociales y se produjo una respuesta ciudadana aún más enérgica.

Refiere la también abogada Laritza Diversent, que esta también fue su primera experiencia como huésped en un calabozo. Asegura que lo que más le impresionó fue la mala forma en que fueron tratados en el momento del arresto, en un lugar donde se supone que existan personas profesionales en su materia. “Nos trataron como viles delincuentes. Creo que ellos no se tienen respeto. Aquello fue un circo. A Rodiles, con tres agentes encima, lo tenían en el suelo dándole golpes, y a Veizant le cayó una tropa encima. Los golpes y el maltrato fueron por gusto, pues nosotros estábamos tranquilos y en una postura digna”.

Yoani Sánchez, Félix Navarro, Orlando Luís Pardo Lazo, Ángel Moya, Ailer González, Librado Linares y un número creciente de activistas y personalidades puntuales de la sociedad civil, como el escritor Ángel Santisteban y el activista Iván Hernández Carrillo, entre otros, participaron en protestas y asonadas escenificadas frente a diversos enclaves represivos de la capital como lo fueron las unidades de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Aguilera, Acosta, Picota y 100 y Aldabó entre otras. Cada ciudadano que intentó hacer valer su derecho a la protesta fue arrestado con niveles de violencia dosificados en cada caso.

La reacción del gobierno militar cubano da la medida de un estado de intranquilidad que quizás tuvo su antecedente en la declaración dada a conocer por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) y publicada en el diario oficial Granma en relación con el uso de la sala de internet y los cursos ofertados por esa instalación diplomática. Otros actores políticos, que prefirieron mantener su anonimato, consideran que todo estuvo dado por el peso de una eventual ausencia sin regreso del líder histórico Fidel Castro.

Los sms cruzados entre miembros de la sociedad civil contestataria y ciudadanos sin opciones políticas conocidas, mantuvieron informados a los interesados dentro y fuera de Cuba. Estas redes sociales internas informales, ciertamente marcaron una diferencia con momentos de pasadas crispaciones represivas. La ocasión también fue la prueba de fuego para las asociaciones gremiales independientes de juristas, que tuvieron un desempeño muy decoroso a partir de la forma serena con que asumieron y resistieron la violencia y el terror del estado.

De acuerdo con informaciones recogidas en el seno de la sociedad civil y una evaluación preliminar hecha por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que dirige el activista Elizardo Sánchez Santa Cruz entre el miércoles 7 de noviembre y el sábado 10 hubo un promedio de más de veinte detenciones arbitrarias registradas.

Los hechos acaecidos entre el 7 y el 10 de noviembre han tenido continuidad en los operativos que la Seguridad del Estado dispuso el domingo 11 de noviembre y dirigidos contra las Damas de Blanco que marcharon por 5ª Avenida en Miramar en La Habana y que en Santiago de Cuba lo hicieron luego de escuchar misa en la Catedral de esa ciudad. La última o, para decirlo mejor, la penúltima crispación represiva del gobierno militar cubano tuvo una respuesta ciudadana adecuada. Al cierre de esta información, el promotor ciudadano Antonio Rodiles aún se encuentra arrestado en el enclave represivo de Acosta, en el municipio Diez de Octubre.

[Para esta información se usaron reportes de Amarilis Cortina, Odelín Alfonso, Ainí Martín y Juan González Febles.]

About these ads