UN “TIMERMAN” CON CONVICCIONES

Gabriel C. Salvia

(INFOBAE, Buenos Aires, 5/11/2012) En un artículo que publicó el 23 de enero de 2004 en la revista Debate, de la cual era su Director, el actual Canciller argentino Héctor Timerman expresaba: “Si este gobierno no desea convertir a los derechos humanos en una política de Estado, al menos debería ser más solidario con los familiares de los presos políticos. Por ejemplo, en relación a Cuba, correspondería recibirlos, confortarlos y ser sus voceros frente al régimen castrista. ¿De qué sirve celebrar nuestras fechas patrias en la embajada argentina si en ellas están ausentes los disidentes? ¿Se puede aclamar la libertad y la independencia, mientras los familiares miran desde afuera porque no han sido invitados?”

Héctor Timerman se sumaba así a los reclamos de intelectuales y periodistas que condenaban al régimen del dictador Fidel Castro a raíz de la ola represiva del 18 de marzo de 2003 en Cuba, que llevó a 75 opositores pacíficos a cumplir largas penas de prisión acusados de delitos que en los países democráticos son derechos fundamentales.

Quien ahora se desempeña como Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, también invitó a su programa de TV en canal 7 al académico Fernando Ruiz, luego de su detención y expulsión de Cuba a mediados de febrero de 2003; adhirió en forma solidaria al reclamo de liberación del periodista Manuel Vázquez Portal promovida por el Comité para la Protección de Periodistas; y brindó generosamente sus opiniones sobre la situación de la libertad de expresión en Cuba para un documental realizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

Al asumir como Canciller, se esperaba que Héctor Timerman llevara a la práctica sus convicciones respecto a Cuba y todo tipo de dictaduras. Pero su gestión en política exterior en derechos humanos ha sido hasta ahora decepcionante, en especial frente a la relación que la Argentina debería mantener con las dictaduras y luego de esa contundente afirmación que Timerman expresara en el mencionado artículo en la revista Debate: “Porque fuimos víctimas no debemos olvidar a las actuales víctimas”.

A diferencia del alejamiento de sus convicciones que el cargo de Canciller produjo en Héctor Timerman, su futuro homólogo holandés, el socialdemócrata Frans Timmermans, ha pedido que las embajadas de países de la Unión Europea en La Habana ofrezcan refugio seguro a disidentes cubanos en peligro.

De acuerdo a lo difundido por el portal Diario de Cuba, citando a la agencia nacional de noticias de Holanda, Timmermans criticó la represión contra opositores cubanos durante el entierro del líder disidente Oswaldo Payá y pidió entonces una protesta clara de Holanda. La información recordaba que Timmermans, ex secretario de Estado de los Países Bajos para Asuntos Europeos, ha defendido en otras ocasiones a los opositores cubanos.

A diferencia del desempeño cómplice que con la dictadura cubana mantiene la embajada de la Argentina en Cuba, los Países Bajos han continuado con sus inversiones en níquel en la Isla pero priorizando el compromiso internacional con los Derechos Humanos.

Por eso mismo la diplomática Caecilia Wijgers fue reconocida por los demócratas cubanos con el Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2009-2010 y luego obtuvo el Premio Palmer para Diplomáticos otorgado por la Comunidad de las Democracias.

Sobre su labor en Cuba, Dagoberto Valdés del Proyecto Convivencia, en Pinar del Río, destacó que “Cada obra de la sociedad civil en Cuba tiene la huella de su cercanía y solidaridad efectiva y discreta. Fue una consejera según la diplomacia de los nuevos tiempos en que los derechos humanos tienen la primacía sobre los intereses comerciales o ideológicos”. A su vez, Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo sobre Caecilia Wijgers: “Llevo 43 años en la resistencia no violenta frente al régimen: nunca conocí a un diplomático/a que se haya comprometido tanto con la causa de los DD.HH. y la democracia estando acreditado/a  en nuestro país, corriendo el riesgo de expulsión”. Por su parte, la bloguera Yoani Sánchez expresó que Wijgers “Fomentó y apoyó de palabra y de obra, numerosos proyectos como la revista Convivencia, la blogósfera alternativa, el periodismo independiente y la sociedad civil en general. Organizó numerosas conferencias e intercambios entre grupos disidentes que de otra manera no hubieran contado con un espacio de tolerancia donde reunirse”.

Es reconfortante saber que una admirable democracia como la de Holanda tenga una política de estado de compromiso internacional con los Derechos Humanos, que personas sensibles como Caecilia Wijgers puedan implementar prácticas de diplomacia comprometida con el respaldo de su gobierno y que un futuro Canciller, como Frans Timmermans, mantenga firmes sus convicciones.

[Gabriel C. Salvia es Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).]