ENTREVISTA A MDM: “NO PUEDO VIVIR SIN EL HUMOR, ME HA AYUDADO A VIVIR”

Alejandro Zabaleta

–¿Qué balance propone Objetos personales de su quehacer poético de estos 50 años?

–Este libro recoge algunos libros míos, no todos, porque yo suprimí los iniciales, que no valía la pena recoger pues no los tomo como referencia de lo que he hecho en poesía. Parto de un libro de 1961, El amor como ella, que es un largo poema, que doy como realmente el inicio de mi madurez como poeta. Los posteriores van completos, menos uno que se llama Los caminos, del que sólo incluyo la primera parte. He concebido Objetos personales como un libro de referencia, precisamente por estas podas, para todo el que quiera abordar como estudioso o investigador mi obra. Lo reconozco como portador de lo mejor que he podido hacer.

–A usted se le encuadra en el primer grupo de la Generación del 50 cubana. ¿Hasta qué punto reaccionaban ustedes contra la poética de Lezama Lima y el grupo Orígenes?

–La Generación del 50 es en general una reacción al esteticismo y el hermetismo prevalecientes en la generación anterior, que es la de Orígenes. Intentamos hacer una poesía más abierta, más de comunicación inmediata, tomando en cuenta las circunstancias históricas en que nosotros entrábamos en liza en el campo de la literatura, que era la Revolución. Había un proceso social y político intenso y la inmensa mayoría de los miembros de mi generación intentaron sumarse como escritores a él. El tono que adoptamos fue más abierto, menos retórico. No obstante, los poetas de Orígenes nos sirvieron siempre como referencias intelectuales válidas.

–La Revolución en un principio aglutina a todos estos escritores, pero al poco comienza a administrar excomuniones y censuras. ¿Cuál es el momento de inflexión, el primer desencanto, lo de Heberto Padilla?

–El primer incidente, con el que comienza a producirse la ruptura entre la intelectualidad cubana y la Revolución, es la censura en 1961 del documental fílmico P. M. –que significa Pasado Meridiano– de Sabá Cabrera Infante, hermano de Guillermo. Fue visto por la dirección cultural de la Revolución en aquellos primeros años como un documental que se había hecho a espaldas de la realidad que el país estaba forjando, porque es un documental que da la idea de lo que era La Habana de noche. Y La Habana de noche en esos momentos seguía siendo la de siempre. Pero criterios muy extremistas quisieron ver en esta película una especie de marginación de la realidad con guardias de milicias, guardias costeras para evitar ataques exteriores y demás. En realidad en aquel momento convivían las dos realidades. Los que hicieron el documental, que no tenían nada contra la Revolución, fotografiaron una de las caras. Fidel Castro se metió en este asunto y creó una gran crispación en las filas de los intelectuales. Se empezaron a agriar los ánimos tanto en un bando como en el otro.

–Sin embargo, la Revolución siguió contando con el apoyo de intelectuales no cubanos, como Susan Sontag, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez.

–Partían de criterios netamente teóricos y no conocían la realidad del día a día. Vaclav Havel decía algo que es muy cierto y él tenía que saberlo: que el socialismo real no se puede describir, para saber lo que es hay que vivirlo día a día. Esto es lo que no hicieron estos intelectuales americanos, y algunos europeos, que no vivían en Cuba y miraban la Revolución por sus letreros y lo que leían en el periódico Granma o en los discursos de los dirigentes. Algunos que tuvieron la oportunidad de vivir en Cuba un tiempo llegaron a convencerse de que estaban equivocados, pero para eso tuvieron que pasar una temporada en el infierno. En el caso de García Márquez, él es amigo personal de Fidel Castro y tengo la impresión de que no quiere separarse de ese personaje, que está siendo muy estudiado por él, posiblemente para escribir una gran novela. Él ha utilizado su buena relación con Castro para salvar a escritores como Norberto Fuentes.

–Usted es responsable de dos ediciones de las Rimas de Bécquer. ¿Qué ha tomado del sevillano, quizá esa voluntad antirretórica, de tono menor?

–Bécquer me ha influido, lo reconozco abiertamente y con gran orgullo. Empecé a escribir poesía imitando sus Rimas, cuando estudiaba bachillerato. Le he dedicado mi ensayo literario más largo. Juega un papel muy importante en mi formación. Al principio me llamó la atención emocionalmente, porque es un poeta de comunicación emocional inmediata, pero después, a medida que fui madurando, me interesó por más cosas. Yo lo considero uno de los creadores de la modernidad en la poesía española.

–Usted usa el oxímoron “grave humorismo” para referirse a Borges, definición que luego algún crítico ha revertido sobre su obra. ¿Qué elemento juega el humor en su lírica?

–La relativización de las cosas. Para mí siempre ha sido muy temible caer, en la poesía, en el sentimentalismo o en la grandiosidad, hacer una poesía solemne. Me gusta mucho el humor, no puedo vivir sin él. Me di cuenta de que era un elemento que me iba a servir para evitar caer en estas cosas. El humor está en el centro de mi personalidad, soy muy irónico y siempre trato de buscar el lado simpático, cómico, risible, de las cosas. Quizá esto me ha ayudado mucho no sólo a hacer poesía, sino a vivir.

–La Generación del 50 española tiene ciertas características similares a la cubana, a pesar de que las circunstancias eran muy distintas. ¿Siente usted afinidad con escritores como Ángel González o Blas de Otero?

–Mi formación poética fundamentalmente es española. A los dos los conocí. A Blas lo entrevisté en París en el año 1960. A Ángel González lo conocí ya estando yo exiliado en Cádiz. Son dos poetas muy importantes, muy interesantes. A mí Blas de Otero me gusta muchísimo, y hay algo de él también en mi obra.

–¿Qué le parece que el Papa no se reuniera, durante su visita a Cuba, con la oposición? ¿Cree que fue utilizado por el castrismo?

–Eso ha sido un error muy grande. Las Damas de Blanco y el Movimiento Cristiano Liberación son círculos católicos de oposición pacífica y dialogante al régimen de Castro. Ambos han sido muy vapuleados por el régimen, que les tiene miedo precisamente por ese peso moral y esa actitud de aguante. ¡Que vaya el Papa y no les dedique un minuto a estas dos agrupaciones! Al mismo tiempo, la Seguridad del Estado reprimía a los movimientos opositores que intentaron acercarse al Papa y controlaron las multitudes que se reunieron con él. Sí, el Papa fue utilizado totalmente, pero yo no creo francamente que él lo ignorara todo.

[Entrevista publicada en el diario La Provincia, de Las Palmas de Gran Canaria, el 4 de abril de 2012, con motivo de la presentación de mi libro Objetos personales (1961-2011).]

INFORMACIÓN EN LA PROVINCIA SOBRE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO

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