
(LA VOZ DE CUBA LIBRE). Es muy interesante que al paso de los años salgan a la luz las torturas hechas en distintos países y por diferentes dictadores, sanguinarios y amadores de poder. No soy escritora; pero desde mi corazón y sin un ápice de exageración ni mentira cuento mi verdad.
En 1961, caí presa en Cuba por combatir el comunismo. Desde las 12:00am de la madrugada hasta las 5:00am fui interrogada sin que pudieran sacarme confesión por lo que me trasladaron en un transporte herméticamente cerrado, tirada en el piso, a un lugar donde cuando abrieron las puertas pude ver una cama de piedra agarrada con cadenas y acto seguido me taparon los ojos con una toalla negra, dos hombres morenos apoyando en mis costados las metralletas y asi subí las escaleras hasta una habitación muy fría sin muebles y una colchoneta en el piso donde me empujaron y me dijeron sería mi vivienda hasta que hablara.
Lo que llamo tortura psíquíca, la puerta tenía una abertura grotesca por donde constantemente unos ojos me miraban día y noche, cuando necesitaba ir al baño un carcelero negro desnudo hasta la ingle, metralleta en mano me apuntaba constantemente, me miraba cínicamente y aunque le suplicaba que entornara la puerta o que virara la cara no me quitaba la vista de encima, todos los días me llevaban a interrogatorio bajo el mismo sistema de ojos tapados y metralleta en mis costados, durante la travesía me empujaban la cabeza hacia abajo, decían que me agachara para pasar debajo de una cerca que no podía ver, durante el interrogatorio, Roldan (nombre del interrogador) jugaba a la ruleta rusa con la pistola sacando y poniendo balas apuntándome y así pasaban las horas y los días hasta que me llegó la menstruación sin tener lo que normalmente usamos las mujeres, mi pantalón kaki estaba ensangrentado, con vergüenza y pudor lo digo, en 15 días no probé alimento aunque me ponían en el piso el plato de comida, agua que no pude tomar porque el jarro de lata donde me la dieron estaba ferrumbroso y el agua con una nata grasosa imposible de tomar, el interrogador me dijo una noche, estás muy asquerosa y te has puesto muy mala hembra, báñate, (equivalía permiso para hacerlo) me llevaron a un baño diferente al que iba todos los días, escoltada por dos guardias que fingían ser buenos, cuando calcularon que me había desvestido, y lista para la ducha, abrieron bruscamente la puerta riéndose y como no había cortinas ni toalla mis brazos fueron la única protección a mi pudor, les supliqué que cerraran la puerta, pero me apuntaron con la metralleta y tuve que ponerme la misma asquerosa ropa, lo más rápido que pude. ¿No es eso atentar contra la dignidad humana?, oía los gritos de una mujer que torturaban y me decían, oye a tu mamá, no te da pena? si hablas la soltamos, era mentira, mi mamá fue liberada antes que a mí me llevaran a “La Coronela” lugar de torturas.
Hay muchos detalles que omito para ser breve; pero yo les pregunto a ustedes, ¿qué de las torturas que también se hacen en Cuba y nadie se alarma por eso? es que los cubanos no somos seres humanos? es Castro infalible para el mundo?
Discúlpenme, no saben cuanto agradezco esta oportunidad de poder sacar a la luz un grano de arena después de 48 años de barbarie. Que Dios los bendiga a todos.
P/D. No, ningún carcelero tiene derecho a maltratar a los prisioneros en ningún lugar del mundo.
Amparo Ruiz
Miami, Fl USA
(Causa 27, 1961 Habana, Cuba)
