Honduras reta a la OEA

Ricardo Arias Calderón,
ex vicepresidente de la República de Panamá.

Arias CalderónEl caso de Honduras, que ha estado al orden del día internacional durante las últimas semanas, constituye un reto para los 34 países que integran la Organización de los Estados Americanos, no sólo porque cuestiona su eficacia en el trato con gobiernos individuales que presuntamente hubieren violado los postulados de la O.E.A. y la Carta Democrática Interamericana, sino también porque a repensar lo que en la actualidad entiende dicho organismo por Democracia representativa.

De 1982 á 2002 al menos doce presidentes fueron derrocados o debieron renunciar por exigencias de las fuerzas civiles y políticas, habiendo violado las normativas económicas o de anticorrupción de sus países y de la O.E.A. Los militares, en estos casos, jugaron un papel de ejecutores pero no fueron los artífices de los derrocamientos o renuncias, ni hubo en estos casos amenazas de exclusión de este organismo regional.

La O.E.A. en conjunto ha condenado la salida forzosa del presidente José Manuel ‘Mel’ Zelaya Rosales, quizás por falta de información adecuada y por no haber tomado en cuenta algunos aspectos de gran peso que le harían reevaluar su opinión.

La crisis comenzó cuando el presidente Zelaya no presentó el presupuesto en el año 2008 para su aprobación por el Congreso Nacional; intentó destituir al jefe de las Fuerzas Armadas sin tener facultad constitucional para ello, pero la Corte Suprema de Justicia se lo impidió; insistió en una consulta popular, no prevista por la Constitución Nacional de Honduras ni por la ley, sin explicar lo que encontraba mal o inadecuado en la Constitución vigente y qué es lo que deseaba que se modificara de ella.

En Derecho Público los funcionarios únicamente pueden hacer aquello que la ley explícitamente les permite, y el Presidente Zelaya, siendo el mayor y más alto de los servidores públicos se salió de ese marco legal. Todo indica que lo que buscaba, entre otras cosas, era poder volver a reelegirse, siguiendo el ejemplo de Hugo Chávez. Más grave aún fue que desoyó las advertencias del Tribunal Supremo de Elecciones, de la Corte Suprema de Justicia, de la Procuraduría de la Nación, de la gran mayoría de miembros de gobierno y oposición del Congreso, y entre otros del Defensor de los Derechos Ciudadanos quienes le advirtieron que lo que intentaba hacer era ilegal y que no podían avalarlo.

La Iglesia encabezada por Cardenal Oscar A. Rodríguez, y todos los obispos miembros de la Conferencia Episcopal de Honduras (C.E.H.) en un comunicado de prensa del 2 de julio apoyan la decisión de retirar al presidente Zelaya de su cargo por cuanto que al violentar el artículo constitucional 239, cesó de inmediato, tal como reza la norma, en el desempeño del cargo; y solicita a la O.E.A. que preste atención a todos los actos de ilegalidad que por mano del presidente Zelaya venían sucediendo. Las Iglesias Católica y Evangélica, en conjunto han dado su apoyo al nuevo gobierno dirigido por el liberal Roberto Micheletti Baín, presidente del Congreso Nacional en funciones ejecutivas. El documento de la C.E.H. afirma que en Honduras “las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y que sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho. Los tres poderes del Estado… están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución”.

La única crítica que la C.E.H. hace a lo acontecido es con relación a la expatriación forzosa hacia Costa Rica. ¿Acaso se tiene la certeza de que un arresto y posterior juicio no hubiese producido una confrontación violenta y sangrienta entre sus vándalos seguidores y el ejército apoyado probablemente por una gran mayoría de hondureños? ¿Acaso la incertidumbre que un tal juicio no acarrearía una grave crisis económica, cuyas consecuencias golpearían directamente a los más pobres? Sobre este punto específico el ejército no siguió la Constitución pero de haberla seguido pudiese haber generado un desastre nacional.

Por el contrario, Zelaya rindió visita especial al presidente Ortega de Nicaragua y estuvo en comunicación con el presidente Hugo Chávez, ninguno de los cuales profesan la democracia representativa y en el caso del último parece haber proporcionado las boletas de votación para la consulta de la cuarta urna en la que se votaría por una nueva constitución.

Este comportamiento de la O.E.A. nos plantea el problema de saber si esta organización sigue fiel a la democracia representativa, tanto en su exigencia de pluralismo electoral como de pluralismo constitucional, que su estatuto y Carta Democrática consagran; o sí están alejándose de este concepto a favor de algún otro, por ejemplo, justificar la nueva actitud de apertura al régimen fidelista de los hermanos Castro cuando éstos rechazan expresamente todos los componentes de la democracia representativa.

Así el caso de Honduras reta a la O.E.A en cuanto a su identidad misma. ¿Es o no defensora de la democracia representativa?

La teoría de las cuerdas o la dimensión equivocada

Teódulo López Meléndez, Caracas.

TeóduloPrefiero tomar prestado un concepto de la física y no de la psiquiatría. Al fin y al cabo siempre me he interesado por la organización del universo y no por las enfermedades mentales del hombre. Sobre el hombre he reflexionado con pretensiones de filósofo aficionado, mientras que he utilizado la quántica en varios de mis textos literarios.

La teoría de las cuerdas asegura que el espacio que vivimos tiene muchas dimensiones, ya no las cuatro aceptadas (tres espaciales y el tiempo), sino muchas (tal vez 26), pero que estas dimensiones adicionales tienen tamaño subatómico. Esto es, estamos ante una teoría microscópica de la gravedad. De los “ladrillos” que conforman al mundo seis son quarks y tienen nombres curiosos: arriba, abajo, encanto, extraño, fondo y cima. Un militar enloquecido agregaría “flanco izquierdo”.

Los más elementales conceptos de geopolítica indican que Estados Unidos no tiene previsto, ni tendrá, invadir a Venezuela. En segundo lugar que para hacerlo no necesitaría las bases colombianas, dado su poderío militar, puesto que podría cumplir tal objetivo desde portaviones y portahelicópteros y con una fuerza aerotransportada. En tercer lugar, esta no sería una guerra larga donde necesitase bases de aprovisionamiento o espacios aéreos extranjeros para la circulación de suministros, caso Afganistán. En cuarto lugar, los tanques son innecesarios, dado que Estados Unidos jamás atacaría por tierra desde Colombia.

Nos movemos, entonces, en otra dimensión. El líder pertenece a una de las dimensiones microscópicas y cada día se parece más a un fotón en el quarks llamado “fondo”. El líder vive, pues, en otra dimensión, en una no captable para los ojos humanos, excepción hecha de ese brillante general retirado que le aconseja someter a examen toda la política de defensa ante el inicio de los planes de invasión norteamericana. Lo he dicho, no quiero hablar de locura, de paranoia, de complejos de persecución. Prefiero hablar de una ruptura dimensional y me niego a usar expresiones como “Napoleoncito enloquecido”.

Este caballero Zelaya ya no es –si alguna vez lo fue– un presidente constitucional que busca regresar al poder para estar cinco meses más en él y cumplir así su período. Este Zelaya ya no es la defensa de un supuesto principio y un intento por demostrar que no se puede sacar a un Jefe de Estado antes de tiempo. No. Este Zelaya es ahora un agitador que pretende escudarse en el manto democrático y en la protección internacional para intentar la retoma del poder y eternizarse en él. Este Zelaya es otro fotón enloquecido en esta dimensión equivocada en que vive su mentor revolucionario. Este Zelaya es ya un peón subversivo, parte integrante de una dimensión fuera de la realidad objetiva. Y lo es ante los ojos de cancillerías estáticas que no comprenden que el ridículo hombre del sombrero ha dejado de pertenecer a la realidad visible para hundirse en la microrealidad ficcional de un jugador que pertenece a lo micro, a lo que no se puede ver, a una teoría de las cuerdas que cada vez aprieta más contra su cuerpo engordado de ficción.

Teódulo viñetaEs cierto que el movimiento de las partículas afecta. Nadie puede negar el microcosmos. Nadie puede obviar las posibles nefastas consecuencias. Sólo que esto ha dejado de ser –lo que algunos aferraron como la única verdad– una defensa de vacunas preservatorias para pasar a ser un peligroso juego de subversión. En la política exterior norteamericana de Obama y Clinton uno encuentra cosas raras, como unas declaraciones de la última admitiendo como un hecho el poderío nuclear iraní y anunciando las vacunas posteriores: armar a la región hasta los dientes.

El emperador Adriano decidió en su momento que lo conveniente era que el imperio romano no se expandiese más sino que se dedicara a preservar las fronteras de lo establecido. A cambio sometió a sus legiones –para mantenerlas quietas– a entrenamientos agotadores. A Adriano le funcionó. Los Estados Unidos de Obama se empeñan en demostrar que el imperio terminó su época de injerencias y su propósito es sacar a su país de la trampa iraquí y tal vez una victoria –dudosa y larga– sobre los talibanes afganos, con la ayuda de los vendedores rusos de tanques. Dije –y sostengo– que todo el lío de Honduras se originó en las presiones norteamericanas para evitar que el congreso hondureño destituyese a Zelaya. ¿Quién es realmente este hombre, cuya familia corre a guarecerse bajo las faldas del embajador gringo en Tegucigalpa? A ratos provoca ensayar una teoría como la que desarrolló el ex canciller mexicano Castañeda sobre la caída de Lage y Pérez Roque, sólo que este humilde escribidor no tiene fuentes privilegiadas. El comentario viene al caso por la defensa gringa de Zelaya. Qué una cancillería estricta no se dé cuenta del cambio de presidente víctima a subversivo y peón es algo que no podemos plantearnos en serio, a menos que se trate de Europa, donde los desatinos se originan en la fuente española, la que tiene una especie de patente de concesión cuando se trata de la América Hispana.

Es que los sucesos ocurren en otra dimensión, en una dimensión equivocada. Quizás haya un intercambio de fotones, como cuando un clavo y un imán se atraen. Quizás debamos abandonar la física para mostrarnos más amables y parodiar que “las cuerdas huelen mal en Dinamarca”. En Venezuela estamos inmersos en tal trastoque –con contagio subcontinental– que el olor de las cuerdas que se deslíen es ya de podrido.

La gesta

LA NACIÓN (NACION.COM). Costa Rica, 25/7/2009:

ZELAYA PISÓ FUGAZMENTE SUELO HONDUREÑO POR LA FRONTERA NICA

Las Manos, Nicaragua. AFP y EFE: “Que entre ya”, decían enojados y decepcionados algunos seguidores del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, quien después de poner un pie brevemente este viernes en su país, por primera vez desde el golpe de Estado del 28 de junio, permanecía en lado nicaragüense sin decidirse a dar el paso definitivo.

“Que cruce ya, estamos cansados. Tenemos ya 10 días de estar en esto”, se quejaba otro, entre el enfado y la decepción de un pequeño grupo de seguidores que habían burlado los controles de los militares hondureños para penetrar por las montañas en territorio nicaragüense.

“Este no tiene los huevos donde debe”, se quejaba delante de una periodista de la AFP.

Algunas decenas de seguidores del presidente caminaron por montañas para burlar los retenes policiales en las carreteras.

Es el caso de la joven Karen Alvarado, de 23 años, quien tardó dos días desde su ciudad Colón “sin comer ni dormir” en llegar hasta Las Manos, pasando por montañas para eludir a los retenes policiales.

“Hemos venido para llevarlo allá (a Honduras) y lo vamos a llevar”, decía convencida.

El grupo de seguidores del presidente depuesto que entraron en territorio nicaragüense trataron de empujarlo en varias ocasiones hasta el lado hondureño donde estaban decenas de soldados y policías fuertemente armados y parapetados detrás de escudos. [...]

Y hay gente dispuesta a jugarse la vida por este mamarracho

Honduras multitud

Julia Ríos (AFP), Las Manos, Frontera de Honduras y Nicaragua.- El derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya ingresó simbólicamente este viernes a su país, donde lo aguarda una orden de arresto, y tras unos pocos minutos retrocedió dos pasos hacia Nicaragua, comprobó una periodista de la AFP. [...] El derrocado jefe de Estado permaneció unos minutos unos centímetro más allá del límite, sin avanzar al puesto migratorio, y luego retrocedió nuevamente hacia Nicaragua.

La falta de morada

Teódulo López Meléndez, Caracas.

El destierro de los hábitos de apariencia humanística es el acontecimiento lógico principal de nuestro tiempo, un acontecimiento ante el que es inútil buscar refugio en argumentos de buena voluntad. Peter Sloterdijk

TeóduloLa expresión “falta de morada” es de Heidegger cuando en “Carta sobre el humanismo” definió así el rasgo ontológico sobresaliente del hombre contemporáneo. Es precisamente en una “errancia”, a la manera heideggeriana, donde está el hombre.

Gianni Vattimo llamó “pensamiento débil” a la característica nihilista del hombre posmoderno. Ante la ausencia de un pensamiento que hable de la verdad y de la totalidad (“fuerte”) se ha alzado uno que rechaza las legitimaciones omnicomprensivas (“débil”). De allí el sufrimiento del hombre posmoderno vendría simplemente de que no es todavía lo suficientemente nihilista, porque tiene nostalgia de lo perdido y no está aún habituado a la disolución del Ser, marca de este tiempo, de manera que el hombre se asegura de poder vivir con semiverdades y sin fundamentos.

Deberemos recurrir a un paradigma de complejidad tal como lo definía Edgar Morin, para pasar a una lógica contraria a la inmovilidad y hacer despertar al hombre. Estamos envueltos en conceptos estáticos, el hombre ha dejado de conceptualizar de manera compleja.

La visión totalizadora que superara las contradicciones humanas –esto es, la utopía– ya permanece colgada en el perchero. La protesta de la subjetividad por esta vía se destotalizó, aunque la falta de respuestas provoca en pleno siglo XXI algunas escatologías totalitarias de cierre completo de lo social y la reacción conservadora de negativa de la posibilidad de cambio de lo establecido.

El ser humano se muestra escindido. Se hace pesimista y desinteresado, como si nadase en una antiutopía, la de una absoluta soledad frente a sí mismo. Los envoltorios protectores se deshacen, como el Estado-nación, impotente ante los problemas singulares que se han hecho universales. Frente a ello, la carencia es la de un pensamiento complejo, uno que bien podríamos llamar disutópico, abierto a la emergencia.

Los viejos paradigmas están agotados, tomando paradigma hasta en su acepción clásica de esquema formal en que se organizan las palabras nominales y verbales. Basta oír para comprobar que estamos en lo que podemos con exactitud denominar un mundo viejo. Ello, a pesar de vivir en un mundo de cambios acelerados, generalmente producidos o introducidos por los gadges tecnológicos. Quizás estos cambios lo sean de mera transición, lo que quiere decir que están impregnados de los mismos conceptos de lo anterior. El sentido mismo de la realidad se hace así borroso, sobre todo se hace borrosa la cotidianeidad, donde hábitats psicológicos fundamentales se ven alterados, como el trabajo, la alimentación y hasta el aspecto sanitario, como hemos comprobado con la reciente pandemia de gripe. Tal vez resulte exagerado decir que vivimos un cambio gatopardiano, donde sólo se insertan chips tecnológicos para continuar existiendo en lo existente.

Seguimos viviendo sembrados en la trayectoria de lo pasado, una que conduce a ninguna parte. Hasta la forma de pensar sigue siendo la misma, en una especie de parálisis cerebral que nos impide comprender que debemos generar nuevos paradigmas que puedan producir una transformación de la realidad inmediata.

El hombre se queda sin los amarres del pasado y sin una definición del porvenir. Es una auténtica contracción del futuro definido en la especulación ficcional desde el ángulo tecnológico, pero absolutamente vacío sobre la perspectiva del futuro del hombre.

Ante la intemperie el hombre está tendiendo a sumirse en la simplicidad. Es necesario producir un desgajamiento de los viejos paradigmas, o para decirlo en otras palabras, se hace indispensable el brote de una nueva cultura, una que he llamado de la comunicación en sustitución de la de la información, prevaleciente en la Era Industrial terminada, con la cual también terminaron las formas políticas democráticas ancladas en los viejos paradigmas.

Existe un mundo pasado y otro que no termina por definirse. Quizás la única distancia que sobrevive es esta. Ella se manifiesta en el lenguaje, uno sembrado de denominadores de sujetos tecnológicos novedosos pero, al mismo tiempo, lleno de esquemas mentales anclados en el pasado. El lenguaje que se habla por parte de quienes ejercen la dirección en diversos ángulos del quehacer social suena como si proviniese de una dimensión equivocada.

Podemos admitir que se asoman ya las primeras formas de una sociedad comunicada, pero, por ahora, no hacen otra cosa que ratificarnos en una transición indefinida. La ruptura es mayor entre quienes ejercen la dirección. Los llamados dirigentes consideran que mantener su condición los ancla en los viejos modos y en las viejas maneras. Son incapaces de ejercer liderazgo planteándose la asunción de nuevas formas y, menos aún, son capaces de convertirse en agentes productivos de los nuevos paradigmas. Perviven en la limitación para idear. Así, la información que generan es estereotipada y sin significado para una población cansada y harta de escuchar la repetición. Es más, consideran que la información que transmiten debe ser manipuladora convirtiéndose en una apariencia maquillada provocando la sordera generalizada. Los llamados dirigentes desentusiasman y aumentan los temores antes que contenerlos.

Las sacudidas se suceden unas tras otras. Las anteriores convicciones lucen desgastadas, perdida toda su capacidad explicativa y de protección. La expresión sobre el deterioro de las instituciones se ha hecho lugar común, pero las que muestran debilidad extrema son las políticas, incluidas las llamadas intermedias que cumplían el rol de puente entre el poder y la comunidad. De manera que las viejas formas jurídicas se han deshilachado y los intermediarios han perdido toda capacidad de dar excitabilidad y coherencia, así como han perdido los viejos instrumentos de coercibilidad, lo que ha llevado a los medios a procurar alzarse como los nuevos controladores.

Las llamadas instituciones muestran una incapacidad manifiesta para transformarse, más aún, no es transformación lo que requieren. Frente a un nuevo paradigma cultural, aún en pañales, su rompimiento con la realidad es visible, pues pertenecen a paradigmas superados, parten de la base de una inmovilidad que les es consubstancial. El hombre regido por la institución desaparece, se ha aislado de ella. Ahora se forman las redes, o las llamadas “tribus urbanas”, una comunicación incipiente sustituye a la información unidireccional de la institución que implantaba formas de comportamiento. Esta red de redes en formación continúa, desgajada, es cierto, tanto de las instituciones como del porvenir, pero el desconocimiento de la vieja autoridad lo siembra al mismo tiempo en el desconcierto y en la rebelión contra la vieja fuente de poder que hablaba.

Vasarely: "El hombre". Óleo sobre lienzo. 1943.

Vasarely: "El hombre". Óleo sobre lienzo. 1943.

Al futuro no se le pueden dar formas inmóviles. Al futuro se le da forma ejerciendo el pensamiento bajo la convicción de una voluntad instituyente en permanente movimiento. Es mediante el pensamiento complejo que se puede afrontar el laberinto propia del siglo XXI, pues la mezcla de elementos previsibles e imprevisibles, fortuitos, causales o indeterminados, replantea con toda su fuerza el cabalgar fuera de dogmatismos.

No todo es desconocido, conocemos, al menos, de la existencia de la crisis, de los cambios que se suceden en la periferia del hombre, de su incertidumbre y sobre ello pensamos. Digamos que el pensamiento sobre el porvenir es esencial para evitar una situación de catástrofe de lo humano. Debemos admitir de entrada que hay un cambio generalizado de paradigmas.

No puede pretenderse la aparición de un nuevo cuerpo de doctrina infalible y totalizante, una especie de renacimiento de las ideologías. La sociedad de la comunicación que habrá de venir es un cambio de paradigma en sí misma. Sobre ella se alzará la nueva realidad. Sin obviar el peligro totalitario de control de la pantalla-ojo, el rompimiento de la unidireccionalidad de los medios que pone en entredicho la noción de receptor indefenso y la continua tesis de control del mercado producida por la reciente crisis, debe empujar al pensamiento a la siembra de nuevas concepciones democráticas. Esto es, la tarea de los pensadores de hoy no es entregar un diseño de sociedad del futuro, sino crear las ideas para que el hombre comunicado protagonice. No se puede hacer a la manera de los viejos ideólogos que diseñaban una nueva realidad utópica. Lo que ahora corresponde es proponer una nueva lectura de la realidad, esto es, la creación de una nueva realidad derivada de la permanente actividad de una república de ciudadanos que ejerciendo el poder instituyente cambian las formas a la medida de su evolución hacia una eternamente perfectible sociedad democrática.

Ahora bien, debemos marchar hacia la construcción de la nueva realidad. La nueva realidad se gesta como consecuencia de la acción de una serie de elementos preexistentes, de la concurrencia de circunstancias fortuitas y, finalmente, los que salen o se suceden de la nada. Estos últimos son resultantes de sistemas que se auto-organizan. Como en el caso de los senderos que se bifurcan, la nueva realidad puede ser una u otra. En cualquier caso es menester la generación de elementos nuevos inexistentes previamente. A esto me refiero cuando llamo la atención del pensamiento. Mientras más elementos novedosos se inserten en la realidad que enfrenta bifurcaciones, más posibilidades habrá de una realidad flexible que preservará el estado alcanzado, pero que seguirá consciente de utilizarlo para nuevos saltos cualitativos. Esto es, el líder es más un facilitador que un artífice, permitiendo así la preservación de la libertad.

Es evidente que si influenciamos el advenimiento de una nueva realidad es porque percibimos síntomas en el presente que no nos gustan y pensamos que el mantenimiento de las tendencias pueden conducir a resultados catastróficos. Como ya la utopía no puede ser el incentivo, es menester repensar al hombre inerte para que ejerza la reflexión sobre las ideas que han sido lanzadas al ruedo y crea en la posibilidad de su realización. La tarea comienza con la descripción de las taras del presente, con un llamado a la rehumanización, con el análisis puntual de las consecuencias posibles y con una acción que conlleve a su adopción y práctica.

Un proceso como el que describimos es sumamente dificultoso en una sociedad de la información, donde nadie garantiza que el poder massmediático se pliegue a los cambios, siendo lo lógico que procure conservar lo existente. La actual tecnología facilita el interlineado y la formación de redes. No basta, claro está, que el significado haya llegado al destinario, es menester perseverar y verificar su grado de modelación sobre la realidad. Es cierto, no obstante, que la tecnología está haciendo posible un proceso de comunicación que veremos en todo su desarrollo en los próximos años, lo que permitirá las respuestas mentales y afectivas propicias.

El hecho mismo de la comunicación aumenta los parámetros de la libertad. En la comunicación, para decirlo de otra manera, se encuentra la materialización de la nueva realidad. No se trata de cantar loas a los artefactos tecnológicos de la instantaneidad, sino de aseverar que ellos han producido un cambio cualitativo en los contenidos de la comunicación. Como también lo he dicho en otra parte, la comunicación amansa al “yo”, hace que la gente comience a descubrir lo social, que reaparezca  lo social como interés colectivo.

Algunos ensayistas han llamado a esta sociedad democrática que he descrito como instituyente, y en permanente movimiento, una “sociedad de transformación”. Está basada, obviamente, sobre la auto-organización, una donde la interacción cumple su papel de mejorar mediante una toma de conciencia. Esto es, mediante la absorción del valor de las relaciones simbióticas, lo que implica un cambio de valores.

El vencimiento de los paradigmas existentes, o la derrota de la inercia, debe buscarse por la vía de los planteamientos innovadores e inusuales que, con toda lógica en los procesos humanos, serán descartados al inicio por el entorno institucionalizado. El derribo de los dogmas no es un proceso fácil ni veloz, pero el aporte de las nuevas tecnologías del intercambio comunicacional será un desencadenador clave.

La inutilidad de los viejos paradigmas queda de manifiesto cuando el hombre comienza a sospechar que ya no le sirven exitosamente a la solución del conflicto o de los problemas. Está claro que la revocatoria de los anteriores requiere de un esfuerzo sostenido pues se deben revalorar los datos y los supuestos.

Nuevos paradigmas requieren, generan o adoptan nuevos actores. Cuando los nuevos prendan en la conciencia entraremos en un “encargo a la multitud”. Los nuevos paradigmas comienzan a bullir en la lingüística, en la geografía y en la comunicación, sólo por nombrar algunas áreas. Deben aparecer también en el campo de la política y recuperar la subjetividad de lo humano.

La importancia de llamarse Oscar Wilde

Oscar Wilde libro

Publicado por la Editorial Akrón en una bella edición ilustrada, ha comenzado a aparecer en librerías el título Wilde en España, de Sergio Constán, con prólogo de Luis Antonio de Villena. Es un meticuloso, documentado y ameno estudio de 370 páginas sobre la presencia de Oscar Wilde en la literatura española entre 1882 y 1936, período en el cual el “fenómeno” Wilde tiene su apogeo en España, según la autorizada opinión del autor de este ensayo.

Sergio Constán Valverde (Las Palmas de Gran Canaria, 1974) se doctoró en Filología Hispánica en la Universidad de su isla nativa y ejerce como profesor de Lengua Castellana y Literatura en la enseñanza secundaria. Ha escrito relatos, como Las Tablas de San Sulpicio (Premio Maresía 2000) y Repetición e insomnio, incluido en la antología colectiva Narrativa breu (Silva, Barcelona, 2004).

El Gobierno provisional hondureño es legítimo

Zelaya caricatura

Manolo fotoEn el editorial titulado “Chávez lo quiere todo”, publicado ayer en el periódico español El País, se lee que “La pugna latinoamericana entre chavismo y antichavismo abarca cada vez más teatros de acción, como el forcejeo diplomático sobre Honduras, en el que Venezuela opera, si bien con extraordinaria truculencia, junto a las democracias para exigir el restablecimiento de Manuel Zelaya en la presidencia contra los golpistas de Roberto Micheletti…”. En realidad es al revés: son las democracias las que, con aberrante complacencia, operan junto a Chávez, ayudándolo en su guerra contra los legalistas que, representados por Roberto Micheletti, han impedido que el caudillo venezolano –él sí golpista– y su cómplice local empezaran a demoler el régimen democrático en Honduras.

Cuando el Congreso Nacional, con los votos del partido de Zelaya, y con sólo tres votos en contra, nombró a su presidente (Micheletti) como sustituto del gobernante depuesto, lo hizo dando estricto cumplimiento a lo que dispone la Constitución en su Artículo 242.

Ya en ese momento, a tenor del Artículo 239 de dicha Constitución, Zelaya había dejado de ser el presidente de la República. El Artículo dice: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.

El referéndum que, con vista a reformar la Constitución, se propuso hacer Zelaya bajo la asesoría de Hugo Chávez y desoyendo las repetidas advertencias de la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, quebrantaba los siguientes Artículos de la Carta Magna: 373: “La reforma de esta Constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de sus miembros. El decreto señalará al efecto el artículo o artículos que hayan de reformarse, debiendo ratificarse por la subsiguiente legislatura ordinaria, por igual número de votos, para que entre en vigencia”; 374: “No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente”; 375:Esta Constitución no pierde su vigencia ni deja de cumplirse por acto de fuerza o cuando fuere supuestamente derogada o modificada por cualquier otro medio y procedimiento distintos del que ella mismo dispone. En estos casos, todo ciudadano investido o no de autoridad, tiene el deber de colaborar en el mantenimiento o restablecimiento de su efectiva vigencia”.

Así, pues, el Gobierno provisional hondureño es legítimo, y exigir a sus integrantes que restituyan en la presidencia de la República al infractor de las citadas disposiciones constitucionales –y de otras que no expongo aquí– es exigirles que violen la legalidad vigente en Honduras y conviertan la Carta Magna de esta nación en papel mojado.

Zelaya prócer

Zelaya estatua

ZELAYA TENÍA LISTOS ESTATUA Y BUSTO

(LA PRENSA, Tegucigalpa, Honduras, 19/7/2009). El gobierno de Honduras exhibió hoy una estatua y un busto de Manuel Zelaya que, según las nuevas autoridades, fueron encargados por el depuesto mandatario y estaban guardados en la Casa Presidencial.

Los hondureños desconocían la existencia del busto y de la estatua de Zelaya, dijo a la AFP Rondey Moncada, asesor del ministerio de Información del gobierno del presidente, Roberto Micheletti.

Explicó que la estatua, de tamaño natural y en la que Zelaya aparece con una mano alzada, es similar a las de cuatro próceres hondureños del siglo XIX, entre ellos Francisco Morazán, que se exhiben en un jardín de la Casa Presidencial.

“La figura había sido colocada en otro lado y tal vez (Zelaya) pensaba unirla a esta alegoría” de los próceres del siglo XIX, dijo Moncada, quien afirmó que Zelaya encargó la estatua al mismo escultor que hizo las de los próceres hondureños. La estatua aparentemente está hecha de fibra de vidrio.

La Prensa

“Mel sabe que sin mí no es nadie”

Zelaya sombrero

En declaraciones exclusivas para Callejón del Gato, El Sombrero revela la satisfacción que lo embarga por su protagonismo en la crisis hondureña. “Mel sabe que sin mí no es nadie, que sin mí no es nada, que no sería visible ni para Hugo, ni en la OEA”, enfatizó eufórico mientras el viento de la Historia hacía temblar sus alas. Se rumorea que esta tarde El Sombrero será recibido por Rafael Correa en el campamento del Mono Jojoy, o por el Mono con Correa. (Max Estrella)

El referéndum de Zelaya iba a ser un gran fraude

Un despacho de Europa Press informa de que “la policía hondureña decomisó varios ordenadores en la Casa Presidencial en los que ya estaban registrados los supuestos resultados del referéndum sobre la reforma de la Constitución que tenía previsto hacer Manuel Zelaya el pasado 28 de junio”, fecha en que fue destituido constitucionalmente por el Congreso Nacional, arrestado y expulsado del país. Como se sabe, este referéndum fue desautorizado por la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, en base de lo que estipula la Constitución de Honduras respecto de su reforma.

Según la Fiscalía de la República, se hallaron actas que “habían sido rellenadas con los datos de las personas que supuestamente participaron en el fallido referéndum”.

Fiscales que intervinieron en el operativo policíaco mostraron a los periodistas “un acta electoral del Instituto Técnico Luis Bográn, de Tegucigalpa, en el que se especifica el número de personas que participaron en la mesa 345, donde se contabilizaron 550 papeletas de las cuales 450 eran votos a favor de la propuesta de Zelaya y 30 en contra, además de 20 votos en blanco y 30 nulos”.

Europa Press añade que “el fiscal adjunto también indicó que hay evidencias de que en los últimos días fueron sustraídos documentos, material informático y cualquier prueba que pudiese dar luz en las investigaciones sobre el posible fraude que se quería cometer en el referéndum sobre la cuarta urna”.

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