Archivado en: Notas del Día
El alcalde de la localidad gallega de Oleiros está pujando para quitarle al de la localidad gaditana de Puerto Real el título de Más Pintoresco Devoto Ibérico de la Dictadura Cubana. Hace unos años, el de Puerto Real fue a casarse a Cuba, y el Castrosaurio Rex aceptó ser testigo del himeneo. El novio, conmovido por tanto honor, le regaló al déspota su coche viejo y donó a La Habana un montón de contenedores de basura usados que los portuenses ya no querían ni ver. Ahora, el regidor de Oleiros le ha subido la parada y se ha gastado buena parte de los fondos municipales en una estatua colosal –un periódico asegua que es la mayor del mundo, visible desde los aviones que sobrevuelen esa villa– del Che Guevara, quien, como sabemos, es insoslayable en la historia de Oleiros. La gigantesca efigie en bronce del verdugo de La Cabaña ya está instalada en una plaza del pueblo, y en estos días será desvelada. Informa la prensa de que a su alrededor hay protestas callejeras de vecinos, ya desvelados, que le están pidiendo las cuentas al alcalde.