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El bloguero ha vuelto a su teclado después de un periplo que lo llevó de Las Palmas de Gran Canaria a Santander, de Santander a Burgos, de Burgos a Madrid y de Madrid a Génova. En el Ateneo de Santander leyó poemas y respondió preguntas sobre el inacabable viacrucis cubano. Fue presentado por Calixto Alonso del Pozo, jurista, escritor, miembro del Ateneo, enamorado de Cuba y su música, y excelente anfitrión. Girovagando por el paisaje cántabro con su hija Gabriela y los hermanos Andrés y Marina Montes, hijos de aquellas tierras maravillosas, comprobó que Santillana del Mar sucumbe al turismo. En Burgos lo deslumbraron la catedral y el menú burgalés, por lo que en sus oídos resonó, levemente envidiosa, la voz de Lezama: del sacrificio de la misa a los placeres de la mesa. De Génova, siempre en compañía de la profesora y ensayista canaria Ángeles Mateo del Pino, trae la amistad de Pier Luigi Crovetto y de su esposa Daniela Carpani, cultos y hospitalarios, profesores de la Universitá degli Studi, y la visión perturbadora de la Vía Garibaldi, onírico desfile de palacios renacentistas, a cuál más caprichoso y fascinante. Como que merecieron el asombro de Pedro Pablo Rubens y el encomio de Madame de Staël.